Renacimiento mexicano

Saqueo en las zonas arqueológicas

César González Madruga
Ilustración de Elizabeth Himes
La Jornada Maya

Viernes 14 de abril, 2017


Desde hace dos semanas, iniciamos un recorrido por el sur del país con el objetivo de realizar ágoras ciudadanas y para presentar de libro Renacimiento Mexicano: en el campamento Agua Azul en Tulum, en la universidad Riviera y la casa de Cultura en Playa del Carmen, en la UADY en Mérida, en la casa de Chan Kin tercero con los lacandones en Palenque, y ayer en Cunén Guatemala.

En este enriquecedor viaje que continuará por Chiapas y Tabasco, hay un tema en particular que quisiera dejar en evidencia en esta ocasión. En los bares de Playa del Carmen, escuché a los turistas (norteamericanos) corear un grito de “build that wall” (construyan ese muro), después en Dzibilchaltún en Yucatán, fuimos interrumpidos por parte de los custodios por mantralizar conforme a las enseñanzas de los mayas, y fuimos amenazados que de continuar con nuestra meditación seríamos expulsados del sitio. Al mismo tiempo los turistas (también norteamericanos), tomaban cerveza y arrancaban flores.

Esto pone en evidencia que vivimos en una sociedad que, lamentablemente, está disociada de sus raíces y orígenes y no comprende cuales son las grandes razones que impulsan a los conglomerados humanos. El poder político de México, no reconoce los orígenes prehispánicos como fuente y esencia del México actual, por eso tiene poca estima a los factores que la unen. Las personas extranjeras que allí se encontraban (tanto en Playa del Carmen como en Dzibilchaltún) reflejan el barbarismo moderno en que están sumidas algunos sectores de la sociedad; así como la de custodios con bajos salarios y ninguna capacitación para ejercer sus labores de auténtica vigilancia de los lugares.

Una prueba que todos pueden realizar es que en muchos sitios arqueológicos se pueden observar murales, frisos, retablos, que parecen ser originales (de piedra o estuco), pero basta un ligero golpe por una pequeña piedra y podrán constatar que son de fibra de vidrio porque se oyen huecos. Entonces es obliga la pregunta ¿y los originales dónde están? El saqueo de los vestigios arqueológicos de México tiene dimensiones extraordinarias. Los custodios que tienen acceso a los sitios en muchos casos están en contubernio con los saqueadores y la noche es gran aliada de los ladrones. Las instancias gubernamentales de los tres niveles de gobierno que tendrían como objetivo un verdadero resguardo no generan los apoyos suficientes para asegurar el patrimonio.

Y grupos culturales e indígenas que son los que realmente se preocupan y velan por el patrimonio original, son quienes reciben la agresión y la intolerancia de los vigilantes y arqueólogos pues son ellos mismos los que lucran y atentan contra el patrimonio cultural de México.

Por ello, en los ágoras ciudadanas a lo largo del país hemos alzado la voz para elevar las quejas de forma muy enérgica ante las autoridades y así liberar la esencia mexicana de los intereses que la han secuestrado.

Por cierto, agradezco profundamente la generosa presentación del libro en voz de Fabrizio León director de La Jornada Maya, periódico que gracias a su esfuerzo, pluma libre y consciencia se ha consagrado como el de mayor credibilidad en la zona, fue un honor (que compromete a no claudicar) contar con sus palabras (que comprometen a no claudicar) durante el ágora realizado en la UADY en Mérida.