Por qué debemos cancelar el TLC

Déficit, pobreza y migración

Carlos Mena
Foto: Afp
La Jornada Maya

Martes 06 de junio, 2017


México ha estado nervioso y a la expectativa de la intención de Trump para cancelar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC); lo que muchos analistas predicen como un desastre económico. Si eso sucediera, efectivamente tendría efectos negativos inmediatos en la economía pero también sanarían las heridas que someten a México A una pobreza en el campo que no se ha superado y que es origen de la migración tan vilipendiada por el nuevo presidente de Estados Unidos.

De entrada uno de las factores que empujaron al TLC fue abaratar los precios de las mercancías muy volátiles en aquellos tiempos, ya que los industriales mexicanos hacían productos malos y caros, al tener abiertas las fronteras sus márgenes bajaron y su calidad aumentó, dándole al país más competividad económica y solidez política.

Sin embargo, para el campo el TLC fue un desastre. Se abrieron las fronteras y la soberanía alimentaria y el cultivo de cereales y otros como maíz, trigo, algodón y arroz entraron en desventaja por una razón que distorsiona el libre comercio y eso es el subsidio estadunidense a sus productores. De la noche a la mañana los agricultores tuvieron que bajar sus precios y muchos quebraron, fomentando el fenómeno migratorio a Estados Unidos; en resumen, la migración es un fenómeno alentado por el TLC que acepta subsidios, en contra del empleo y precios sanos del campo en México.

El TLC inició a aplicarse en enero de 1994. Tres años después, la población migrante en Estados Unidos era de 4 mil 290 millones; en 2000 subió a 9 mil 178 millones y para 2014 alcanzó los 11 mil 714 millones de personas. En 1997, el déficit comercial de México con Estados Unidos fue de 341 millones de dólares; hoy es de 2 mil 627 millones de dólares, claro, con superávit comercial de productos industriales y petróleo, pero no en productos agrícolas.

Esto significa que el primer beneficiado de un rompimiento del TLC sería el campo mexicano, lo que sería una excelente salida a la pobreza y empleo de los hoy deportados mexicanos. Si se rompe el TLC tampoco se aceptarían los subsidios que mantienen los precios falsos y la pobreza del campo mexicano.

Por otro lado, y paradójicamente, el no comprar maíz y cereales a Estado Unidos golpearía a la economía de los estados que más votaron por Trump. Sin embargo hay una cuenta que nadie calcula y será tema de otro artículo: la utilidades de las empresas estadunidenses en México a consecuencia del TLC.

[email protected]