Rivindicando a la poeta Alcira Soust Scaffo

Nadie la conoció bien, no obstante todas las historias, mitos y leyendas

Mónica Mateos-Vega
Foto cortesía de Agustín Fernández Gabard
La Jornada Maya

Jueves 15 de junio, 2017


¿Quién fue Alcira Soust Scaffo?

La pregunta desata un mosaico de respuestas: la madre de la poesía joven mexicana, el espíritu de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la musa de los escritores infrarrealistas, la ayudante de Rufino Tamayo en la elaboración de alguno de sus murales.

La mujer uruguaya que en 1968, durante la ocupación de la UNAM por el Ejército, luego de resistir leyendo a todo pulmón poemas de León Felipe, permaneció oculta 12 días en un baño, o la chica bohemia Auxilio Lacouture, de 40 años, alta, delgada, amante de la poesía y el teatro que describe el chileno Roberto Bolaño en sus novelas Los detectives salvajes y Amuleto.

La escritora que el sub Marcos, en una carta dirigida a Juan Villoro, ubica a la altura de Pablo Neruda, Juan Rulfo, Eduardo Galeano, Paul Eluard y Federico García Lorca es un misterio cuyos fragmentos intenta reconstruir su sobrino nieto, el fotógrafo y documentalista uruguayo Agustín Fernández Gabard (Montevideo, 1982), quien prepara la película Alcira y el campo de espigas.

En entrevista con La Jornada, el realizador dice que no obstante todas las historias, mitos y leyendas en torno a la poeta, nadie la conoció bien; “yo tampoco. No son muchos los recuerdos concretos que tengo de la tía Mima, ella volvió de México en 1988 (yo tenía seis años) y perdimos todo tipo de contacto en 1993.

“La recuerdo jugando con mi hermano menor, cantándole Las Mañanitas. Recuerdo su voz, recuerdo sus murales que mi madre guardó en mi propio clóset y no me dejaba sacar de sus tubos de cartón por miedo a estropearlos. Creo que el recuerdo más concreto que tengo es el de mi madre diciéndome: ‘la tía Mima no está bien, es que en México estuvo mucho tiempo encerrada en un baño’.

“Esa explicación no hacía más que confundirme, ¿por qué se encerró en un baño?, ¿quién la encerró en un baño?, ¿encerrarse en un baño te vuelve loco?

“Esta tía abuela que nos regalaba poemas, dibujos, que vivía un tiempo con nosotros e iba rotando en casa de familiares, que se fue a vivir a una pensión en el centro, un día desapareció. Se hizo la denuncia, los informativos la anunciaron en el segmento de personas desaparecidas, pero no volvimos a tener noticias de ella.

“Mi abuela pensaba que era capaz de haber regresado a México sin decirnos nada, o que se había ido a Buenos Aires, Argentina, con amigos del teatro; los demás no éramos tan optimistas.

“En mi cabeza la tía Mima es una historia inconclusa, un agujero en la historia de mi familia. Conversaciones con mi madre, con mi abuela, muchos testimonios, así como cartas y libros que dejó, fue lo que me permitió ir armando al personaje en mi cabeza, lo que construirá esta película. Un vacío que me siento obligado a llenar.”

Agustín Fernández Gabard comenzó el desarrollo de su documental en 2008. Es un proyecto “que tiene un importante porcentaje de su financiación asegurada y estamos en diálogo con una productora mexicana para coproducir.

“Mi idea principal es poder contar la vida de Alcira de forma más completa de lo que se sabe, pues por lo general se limita a su historia en la UNAM, que si bien son años cruciales en su vida, me parece que para entenderla mejor hay que contar los años previos y posteriores.

La investigación avanza en forma paralela al proyecto del documental, quizás los puntos más fuertes fueron encontrar la partida de defunción y el lugar en el que fue enterrada. Como al momento de su fallecimiento había perdido contacto con mi familia y amigos, sus restos terminaron en el osario general del cementerio norte de Montevideo.