Año dos; nuevo ciclo

Hemos creado una comunidad de 40 mil lectores

Fabrizio León Diez
Foto: Fernando Eloy
La Jornada Maya

Lunes 10 de julio, 2017

A dos años de su creación La Jornada Maya ha tenido el acierto de formar un equipo que hoy por primera vez se reúne para conocernos cara a cara. Es un equipo que festejamos con mucho orgullo, pues las jornadas laborales han sido tan intensas como creativas.
Dos años es poco, pero sólo los que estamos en esta reunión sabemos las horas de sudor que realmente han representado.

La Jornada Maya ha dejado ya de ser un proyecto y todo indica que se ha asentado y ganado un espacio en el menú peninsular, con un impacto notable en lectores y notorio entre la sociedad abierta, los círculos políticos, académicos e intelectuales, en sus tres sedes principales: Yucatán, Quintana Roo y Campeche.

Con ello hemos creado una comunidad de 40 mil lectores aproximadamente y lo más importante es que esta empresa ha creado 40 empleos directos, ocupados por jóvenes que promedian la edad de 25 años y todos peninsulares; todos, periodistas.
El periodista es aquel que trabaja en una redacción de un diario impreso, que informa de los hechos comprobables, que los analiza, que opina y les da una forma con estilo.

También es un periodista el que sabe reaccionar de inmediato y detecta lo que es importante y lo refleja de inmediato en las redes digitales y telefónicas, donde sin duda está la mayor competencia: destacar entre las ocurrencias, falsas noticias y nadar entre los tiburones informativos.

Sobresalir entre los genios y ganar en creatividad y oportunidad es un desafío que merece toda la atención, porque, si bien el éxito ahora está basado en el entretenimiento con humor inmediato, el placer burdo y las noticias falsas, el espacio para la prensa lo sigue ocupando la credibilidad y el estilo, donde día a día aparecen extraordinarias propuestas, con la misma facilidad con la que desaparecen.

Pues bien, ahí nos encontramos, desde hace dos años como periódico peninsular; es decir somos del 15 por ciento de las empresas que, en términos globales, subsisten dos años.

Y ese mérito no sólo es una necia razón de vocación, es una necesidad vital y un negocio en que se invierte ahora y cuyos frutos tienen que madurar para llevarnos a hacer una referencia informativa del sureste mexicano.
El periódico impreso es el vestigio que honra el oficio del impresor; el papel escrito y pintado con tinta que queda y cumple su función en la historia, es la constancia y el documento.

En ese sentido, todos los asistentes, son periodistas; todos nos llaman y proponen, todos ustedes han sido parte de la línea editorial y usan su periódico, lo critican, se preocupan.

Todos los aquí presentes y miles más han creado un comunidad inteligente.

La Jornada Maya y Kiintsil ha provocado mejor comunicación con la letra y con la imagen. A muchos los ha cuestionado y alterado. De eso se trata. Salir de la comodidad con una forma estética sana.

Estamos en el momento crítico en el que los medios pueden llamar a cuentas a un gobierno y funcionar como verdadera auditoría de la sociedad. El mayor valor de los medios se alcanza cuando se acercan las elecciones, como las que vienen, en donde la apuesta por la alternancia estará en manos de todas las generaciones: las que leen periódicos impresos, las que están pegadas al WhatsApp y quienes bucean, nadan y chapotean en la enigmática alberca de las redes y el salvavidas de la web.

A eso venimos y en eso estamos, con la antipatía de algunos gobiernos y la simpatía de muchos lectores que en su mesa nos aceptan y en la pantalla nos comparten.

Pero volvamos al equipo; volvamos a ustedes, a nosotros.

Quiero decirles que se han acumulado las felicitaciones en los últimos días y en las múltiples conversaciones de las mañanas, en las diversas mesas y, sobre todo, en los corrillos políticos y culturales de los que me entero, comparto y genero; están todos y cada uno de los aquí presentes. Yo los presumo y honro el trabajo diario de mis dobles: de ustedes.

Me siento muy orgulloso de su labor, de su entrega y de que los días y noches de desvelos que ustedes han ofrendado; pues son las mías negociando y convenciendo a las instituciones, gobiernos, empresarios y aliados, para que inviertan, se publiciten, suscriban, apoyen y colaboren en un proyecto que no tiene más objetivo que el de crear contenidos inteligentes para ser una mejor sociedad y, sobre todo, para ser más felices, a partir de estar inteligente y estéticamente mejor informados.

También tienen que saber que esta dirección no ha pactado ningún trato del que puedan sentirse avergonzados; que ha sido muy difícil hacer entender que la información cuesta y que el dinero que los gobiernos deben de pagar en difundir sus programas, no es de ellos, sino parte de su obligación y que no puede ser condicionado por simpatías o intereses personales, ese recurso es producto de los impuestos.

Finalmente, a nombre del consejo de administración y editorial, quiero agradecer a todos los trabajadores y colaboradores por el enorme esfuerzo que han ejercido en este proyecto, que parecía una aventura y que ahora es una realidad y como toda realidad es más cruda que el ideal.

Crecer duele y genera dudas. Este periódico se debe a ustedes y al tino de nuestros socios que apuestan al crecimiento por tener un medio diferente y sano en la información, que apuestan al orgullo por tener en sus casas y pantallas un periodismo clásico y de vanguardia.
Brindo con ustedes por Yucatán, Campeche y Quintana Roo; pero, sobre todo, brindo porque La Jornada Maya, tenga vida y salud.

Brindo por un equipo, colaboradores y socios extraordinarios. Nuestro mejor capital y el verdadero secreto de la marca, son ustedes, todos periodistas. Brindo por ustedes y por el nuevo ciclo en el que a partir de hoy inicia, otra vez, La Jornada Maya.

*Palabras del director de La Jornada Maya, en el brindis por el segundo aniversario en la fundación Margarita Robleda.

Mérida, Yucatán
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