Pan blanco de mesa

Del recetario de Chichí Lupe

Felipe Escalante Tió
Foto: Israel Mijares Arroyo
La Jornada Maya

Viernes 11 de agosto, 2017

La práctica de elaborar el pan en casa ya no es muy frecuente en el hemisferio occidental. Esto se debe, por un lado, a la facilidad que ofrece adquirir este alimento ya industrializado y empacado en el supermercado. Por otro, a la entrada de las mujeres al mercado laboral. Lo anterior, debe entenderse como un descenso drástico de la población que tradicionalmente era considerada como la encargada de las tareas domésticas, pero también a la reducción de los hogares; donde antes residía una familia extensa (dos y hasta tres generaciones en una sola casa) en la que las mujeres se repartían los trabajos, ahora hay viviendas para familias nucleares, de manera que algunos de los satisfactores que llevan más tiempo en elaborarse vienen de otra parte.

En cuanto a la península, pese a que el consumo de pan de trigo es extendido, su elaboración en casa nunca fue algo característico. Por el contrario, desde la Colonia, los españoles y criollos adoptaron la tortilla de maíz, elaborada por las sirvientes indígenas, al no ser el trigo un cereal que pudiera cultivarse en estas tierras; de manera que el pan de mesa salía de las panaderías, que recibían harina de importación.

La preparación de pan blanco de mesa que aparece en el recetario de Chichí Lupe no tiene un nombre distintivo. Uno pensaría que tendría la entrada de “pan francés”, pero no es así. En cambio, contempla el uso de moldes redondos, por lo que saldrían varios panes del horno.

Las recetas de pan con levadura no indican cuántas piezas saldrán. Dependen mucho de cuánto aumente el volumen de la masa. Lo que es seguro es la imposibilidad de hacer “un poco” de pan en una hornada, de ahí que se necesitaran más personas en la cocina; no sólo para hacerlo sino también para repartirlo.

Pan blanco de mesa

Se pone medio kilo de harina en una fuente honda. Se deshacen 30 gramos de levadura Fleychman en dos tazas de agua y se vacían en la harina. Se revuelve hasta hacer una pasta uniforme y se tapa por dos horas. Al cabo de este tiempo se deslíe en una taza de agua una cucharadita bien llena de sal, una cucharada sopera de azúcar y se vierte dentro de la levadura junto con 100 gramos de manteca ó mantequilla, se revuelve muy bien con el medio kilo de harina y se pasa á la mesa engrasada para darle una buena amasada hasta dejar la masa muy fina. Se embola, se vuelve á la fuente y se deja reposar una hora más. Al cabo de este tiempo se saca á la mesa empanizada, se parte en 4 pedazos que se bolean primero y luego se estivan á golpecitos para moldearlos y ponerlos en sus moldecitos. Se dejan reposar hasta llenar los moldes y se hornean á horno fuerte.

Al poner la sal y el azúcar se pueden añadir uno ó dos huevos si se quiere.

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