Gobierno de CJG, se evaluará en 2018

La resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: @SEGOBQR
La Jornada Maya

Jueves 14 de agosto, 2017

La salida inminente de Ricardo Monreal Ávila del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) era bola cantada desde el momento mismo en que no fue favorecido en la encuesta para seleccionar al coordinador de ese partido en la ciudad de México y que es quien será su candidato a gobernar la capital del país . El actual delegado de Cuauhtémoc perdió esa consulta contra Claudia Sheinbaum y desde entonces no ha parado de cuestionar el proceso y exigir su reposición argumentando que no hubo respeto a la voluntad de la gente y que la misma encuesta era inadecuada. Resulta penoso para Monreal Ävila que algunas personas a quienes aplicaron esa encuesta opinen que es un instrumento apropiado, sin preguntas amañadas y que su ejecución fue imparcial. Una de esas personas encuestadas es el historiador y analista político Lorenzo Meyer, quien opinó que dicha encuesta, a su juicio, no tiene sesgo alguno hacia alguien en particular.

Las críticas de Monreal no tienen fundamento. Aún así no se ha detenido y como en su momento lo hizo cuando era militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y no fue favorecido con la candidatura a la gubernatura de su Estado natal, Zacatecas, ya tendió puentes para abanderar a otro partido político. Sin ningún rubor pasó del PRI al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y después salió de las filas perredistas para afiliarse a MORENA y ahora ya se le ha visto merodeando a los dirigente del Partido Acción Nacional y ha vertido en medios de comunicación grandes elogios al Frente Ciudadano por México conformado por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. Nada nuevo bajo el sol. Como reza el refrán popular “gallina que come huevo, aunque le quemen el pico”. El zacatecano Monreal Ávila es genuino representante de esa vieja clase política mexicana que siempre privilegia sus intereses personales. Los hechos así lo demuestran.

Muy oportuno ha sido el libro Negocios a la sombra del poder que plasma el trabajo serio de investigación realizado por el periodista Raúl Olmos que desnuda la ambición desmedida de dinero y poder del ex presidente de la república Vicente Fox Quesada . La imagen del ranchero simpático, humilde e inocentón que conquistó con sus ocurrencias al país ha quedado muy lejos. El libro publicado por Editorial Grijalvo no deja duda y describe página a página al hombre que desde que asumió la presidencia de México no se ha detenido en su afán de acumular riqueza para él y toda su parentela, sin medida, sin freno, sin ningún rubor Raúl Olmos describe con precisión la cadena interminable de negocios inmobiliarios, de transporte, agropecuarios y ahora también petroleros, de la esposa Marta Sahagún, hijos, hijastros y familiares de Vicente Fox. En todos los casos traficando influencias tal como ocurre con la empresa petrolera IEM Capital de la que es socio y recibe el 6 por ciento de cada proyecto concretado, aún a sabiendas de que utilizan fracking para la extracción del petróleo, lo cual provoca daños irreversibles al medio ambiente. Cuando fue presidente del país no tuvo empacho en utilizar su poder para finiquitar a su favor un litigio de más de 70 años y apropiarse de 211 hectáreas del rancho San Cristóbal donde ha levantado un emporio.

Muy cercano al actual presidente de la república, Enrique Peña Nieto ha recibido numerosos beneficios y privilegios. El Centro Fox tiene contratos millonarios asignados de manera directa, sin licitación alguna, por el gobierno peñanietista y además recibe subsidio federal a través de fondos de apoyo a la cultura y al desarrollo de pequeñas empresas. Si eso no fuera suficiente la nómina completa del Centro Fox, según describe en su libro Raúl Olmos, es cubierta por la presidencia de la república. A todo eso hay que agregarle su pensión de 205 mil pesos mensuales, la cual defiende con uñas y dientes

El día 10 de septiembre una horda de taxistas furiosos, con lujo de violencia destrozaron en punta Sam mediante la aplicación de la empresa UBER y obligaron a los pasajeros a abordar taxis. Los afectados grabaron el bochornoso incidente y subieron fotografías y vídeos a las redes sociales. “tenemos derecho de viajar con quien decidamos” expresa indignada Gabriela Nadurille en su cuenta de Facebook. La gente de Quintana Roo se caracteriza por su amabilidad y su gran cultura de servicio que hacen que sus destinos turísticos sean de clase mundial. Hechos como el descrito lesionan esa buena imagen ganada con los años.

EL primer informe de gobierno de Quintana Roo, rendido el sábado 9 de septiembre por el gobernador, Carlos Joaquín González, transcurrió en tranquilidad y con la presencia de personalidades nacionales del PAN y del PRD, entre los que destacan tres de los aspirantes más notorios a la candidatura del blanquiazul por la presidencia de la República, Ricardo Anaya, Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle. Indudablemente que la definición de esa candidatura Panista impactará de manera directa en la política quintanarroense que en la actualidad tiene entre sus actores más influyentes a hombres y mujeres del centro del país ligados a Moreno Valle, aunque hay un personaje poderoso del actual gobierno de Quintana Roo que tiene tendidos sus puentes con Ricardo Anaya.

La mejor evaluación del primer año de gobierno Panista-perredista en Q. Roo la tiene la ciudadanía y se reflejará en las elecciones del 2018. Ciertamente el estilo personal del gobernador Carlos Joaquín es amable y cercano a la gente. El equipo que lo acompaña tiene de todo. Inclusive gente mareada por el poder que se conduce con el mismo viejo estilo de prepotencia y ostentación de los que se fueron. Sus resultados están a la vista. Los hechos hablan un lenguaje que termina por imponerse a cualquier zalamería.

El ex director del DIF de Roberto Borge, Jesús Rodríguez Herrera, levanta la mano con insistencia para ser considerado como posible candidato del PRI a una diputación federal. Primero cercano al colaborador de Eduardo Espinosa Abuxapqui y luego muy cercano al ex gobernador Félix González con quien manejó la dirección de atención ciudadana y de allí, en todo el desgobierno de Roberto Borge, fungió como director general del DIF Quintana Roo.

Gobierno panista-perredita se evaluará en 2018

¡Hasta la Próxima!