CJ vs Niño Verde; tambores de guerra por Cancún

Mesa Chica

Hugo Martoccia
foto: Infoqroo
La Jornada Maya

Lunes 19 de marzo, 2018

Una inesperada batalla mediática envolvió esta semana al gobernador Carlos Joaquín con el líder nacional del Partido Verde, Jorge Emilio González Martínez. Fueron apenas unos chispazos que no pasaron a mayores, pero que anticipan un enfrentamiento inevitable. Al fin y al cabo, la pelea tiene como escenario, y trofeo, a la ciudad de Cancún.

El aspecto central de esta batalla es que, hasta hoy, ha tenido como principal escenario los medios de comunicación. No ha salido de ahí, lo que la hace aún un mero enfrentamiento de palabras. Pero eso no implica que su potencial no sea riesgoso.

Una serie de ataques mediáticos contra el alcalde de Cancún, el verde ecologista Remberto Estrada, despertó la sospecha de que había una mano pesada detrás de la estrategia. En el Verde entienden que esa mano pesada no es otra que la del gobernador.

Por ello, ejercieron un contraataque breve pero que causó efecto. Un par de medios nacionales, La Jornada y El Financiero, se refirieron a Carlos Joaquín como un gobernador que se mete en la política de los partidos opositores y descuida la seguridad pública. Buscaron golpear donde más duele.

Esas palabras habrían surgido de diputados federales, según la información, pero la realidad es que fue una operación más básica que eso. Alguien simplemente quiso mandar un mensaje. A los pocos días, un comunicado oficial del Verde Ecologista desmintió la pelea, pero el mensaje estaba enviado.

Las despensas del Verde

En el gobierno de Remberto Estrada venían observando desde hace un tiempo una ofensiva mediática en su contra. Y dan por descontado que el gobernador tiene mucho que ver en ese trabajo. No creen en las casualidades cuando se trata de la agenda pública de los medios.

La última noticia que les llamó la atención fue una acusación por un supuesto reparto irregular de despensas. No es que el tema sea nuevo, pero sí la reacción. A las pocas horas de publicada esa información, el PAN y el PRD interpusieron sendas denuncias por ese tema contra el gobierno municipal. El Verde intuyó toda una operación político-mediática detrás del caso.

“Los medios que nos atacan trabajan para el gobernador”, aseguran en el Verde. En el gobierno lo niegan categóricamente. “Nosotros no tenemos nada que ver, es trabajo periodístico. Remberto debería explicar las cosas que están mal en vez de buscar culpables”, dicen.

Una cosa debe decirse. Cada uno de los grupos en conflicto tiene algo de razón en lo que plantea.

El factor Chanito

Al fragor de la batalla contribuyó la presencia de un viejo enemigo de Jorge Emilio González, que apareció en primera plana en todo el conflicto: el diputado federal José Luis Toledo Medina, Chanito.

En las notas nacionales que atacaron al gobernador, lo nombraron confusamente como alguien que estaba trabajando para separar al Verde. Pero Chanito aún no se ha ocupado de eso. Trabaja a destajo, en estas horas, para ser el candidato de la alianza oficialista en Cancún.

El líder nacional verde ecologista tuvo mucho que ver para que Chanito no fuese candidato a gobernador dos años atrás. Y no quiere verlo participar en Cancún. Hay más que un enfrentamiento político entre ellos. Una batalla sin concesiones se avecina, si finalmente el ex priísta se queda con la candidatura que añora.

¿Cuál es el estado de ese tema? No se sabe. Un sector del PRD asegura que la candidatura de Chanito ya está acordada. El próximo martes o miércoles, el CEN del Sol Azteca sólo debería formalizarla, según esa versión.

En otro rincón del partido no creen eso. “Es mentira que Carlos le haya levantado el veto a Chanito”, dijo por estas horas uno de los militantes que está en la Ciudad de México esperando ese momento crucial.

En las próximas horas, se espera que el propio gobernador del estado se reúna con los representantes de las diversas corrientes del PRD para dar su punto de vista. En el Sol Azteca sólo quieren saber si hay o no un veto contra Chanito. Si no lo hubiera, es muy posible que sea el candidato.

En el PAN, por otra parte, están inquietos por otro tema. Un panista de renombre recordó que hay una denuncia contra la pasada administración estatal, que en algún lugar incluye el nombre de José Luis Toledo Medina.

“Nosotros mismos la pusimos”, dijo, en referencia a integrantes nacionales de su partido. Así de confuso está todo.

Remberto, reelección o Senado

El otro aspecto que deberá quedar resuelto en las horas inminentes (hay quien dice que este mismo lunes) es el futuro político de Remberto Estrada.

Ni en el círculo más cercano al alcalde alguien puede asegurar cuál será la decisión que tome. “Lo han manejado todo muy hermético”, dijo una persona que se sienta en la mesa de las decisiones del partido.

En el entorno de Remberto niegan que el problema de la reelección tenga que ver con que los números de las encuestas no le alcanzan para ganar. Cada vez que alguien habla de eso, muestran los datos de las últimas elecciones. Hace un buen rato que esa alianza no tiene menos de 95 mil votos en Cancún. Y la estructura electoral está intacta, dicen.

Sus opositores creen que sólo se trata de una excusa para no enfrentar el veredicto popular.

Más allá de cuáles sean las razones, la cuestión es cuál sería el papel que jugaría el Verde en la elección si no va Remberto. ¿Será el diputado José de la Peña el candidato? “Ese rumor lo hace correr él mismo”, dicen en el entorno del alcalde. También ahí hay mucha confusión.

Lo increíble es que a 100 días de la elección, en el principal bastión electoral del estado las coaliciones no tienen una ruta definida. El oficialismo local no sabe si tiene candidato; el oficialismo estatal, que debería ser el principal retador, tampoco lo sabe; y Morena es una gran incógnita, entre la figura de Andrés Manuel López Obrador, y una enorme desorganización y desunión del partido en el estado.

En ese contexto, ese inicio de enfrentamiento entre Carlos Joaquín y Jorge Emilio González no parece extraño. Para ambos, Cancún implica, de una u otra forma, una fuente de tranquilidad o de desorden político en el futuro inmediato.

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