Pesca sostenible y socialmente responsable

Captura, comercio y consumo en Yucatán

Dalila Aldana Aranda*
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Jueves 27 de septiembre, 2018

La pesca es un tema de seguridad alimentaria y parte importante en la economía de un país, aportando divisas por la exportación de sus productos. En México representa una fuente importante de empleos.

Nuestro país tiene 11 mil 500 km de litoral, 3 millones de km cuadrados de Zona Económica Exclusiva y casi 3 millones de hectáreas de aguas interiores, donde además tenemos una gran biodiversidad.

México es uno de los 20 principales países pesqueros del mundo por su captura, destacando las pesquerías de camarón, sardina, atún, pulpo y ostión.

La pesca es una actividad compleja ya que se realiza en diferentes hábitats, con diversas artes de pesca, diversas especies y éstas tienen diversos ciclos de vida y posición en la cadena trófica. Es realizada tanto por la industria pesquera como de manera artesanal.

Otro tipo de captura es la que llevan a cabo los llamados pescadores deportivos, que también impactan la disponibilidad de las especies que capturan, y por último la llamada captura incidental, es decir, aquellas especies que quedan capturadas en las artes de pesca aunque no es la especie objeto de la pesquería.

Además se tiene la captura y comercio ilegal, que causa mucho daño a la sostenibilidad de las pesquerías.

Debido a que la actividad de pesca tiene como base el aprovechamiento de recursos naturales renovables y que algunos de éstos presentan síntomas de abatimiento, durante los últimos años se le ha trabajado principalmente en la regulación de las actividades pesqueras y ya no en las acciones de fomento para su captura.

En este sentido, el Instituto Nacional de la Pesca señala que un 27 por ciento de las pesquerías en México están deterioradas, 53 por ciento en el máximo aprovechable y sólo 20 por ciento con posibilidad de aumentar su captura.

De acuerdo con el Código de Conducta para la Pesca Responsable, es indispensable aplicar políticas y estrategias respetuosas del ecosistema (FAO, 2014) basadas en estudios de la Biología de las especies marinas, para la elaboración de los planes de manejo pesqueros y su aplicación al sector pesquero.

El contexto local

En Yucatán tenemos un litoral de 360 km, con 13 mil 600 hectáreas de lagunas y ciénegas, cuatro áreas naturales protegidas e importantes formaciones arrecifales.

En nuestro estado, la pesca es la principal actividad económica en los todos los municipios costeros, ocupando el primer lugar nacional la captura de pulpo (14 mil 665 toneladas), mero (7 mil 932 toneladas, pesquería constituida por unas 20 especies diferentes), rubia (mil 350 toneladas) y pepino (2 mil 062 toneladas, destinadas al mercado asiático) y otras 75 especies más de peces que se capturan.

A pesar de su importancia económica y social, la pesca es una actividad poco valorada por desconocer cómo se realiza, por no darles rostro a quienes participan en su captura, transformación y comercio, por no conocer y comprender que la captura debe ser regulada con base en el conocimiento científico de la biología y ecología de las especies.

Los biólogos llamamos a estas reglas “Normativa pesquera y Plan de manejo de las pesquerías”. En ellas queda señalado el volumen que se puede capturar, la talla de captura, el tipo de arte de pesca autorizado, el esfuerzo de captura y los periodos de veda.

Se requiere entender que estas regulaciones son necesarias para la conservación de las especies y para que la pesquería sea sostenible, lo que se traducirá en la economía local y en bienestar social y de salud de la población.

La pesca es además un patrimonio cultural de las naciones que garantiza su soberanía alimenticia a través de capturas sostenibles y socialmente responsables.

Si bien México cuentan con excelentes investigadores en biología marina y pesquera que han generado el conocimiento de base para los planes de manejo de diversas pesquerías; uno se pregunta: ¿por qué entonces el 80 por ciento de nuestras pesquerías están en una situación de sobrepesca o en su límite del volumen que se puede capturar?

Simplemente porque no se aplican y respetan las normativas pesqueras. En ellas se señala por ejemplo, los meses del año que una pesquería se cierra para proteger el período reproductivo de las especies, la talla mínima de captura, que permitirá que las especies alcancen su madurez sexual y se puedan reproducir. También puede especificar el arte de pesca como tamaño de anzuelos, diámetro de la luz de malla de la red, etcétera.

Estas reglas no todos los pescadores las respetan, pues proporcionan el producto en la medida en que el comercio lo solicita, porque el consumidor-comensal quiere comerlo y en la mayoría de los casos no sabe que las especies tienen vedas para proteger su período reproductivo.

Así todos, al ser parte de los eslabones de esta cadena de valor de la pesca nos convertimos en ilegales si no respetamos las normas para su captura, comercio y consumo responsables. En esta temporada en restaurantes de Telchac y Progreso, presencié cómo el consumidor llega pidiendo un ceviche de caracol y/o pulpo, y cómo el comercio lo ofrece sin mayor complicación, cuando el caracol se encuentra en veda total y el pulpo hasta el 15 de agosto se encontraba en veda. Lo mismo pasa con el mero, que tiene veda en febrero y marzo.

Divulgación

Si Yucatán quiere pesquerías y economías buenas y durables, se debe implementar un amplio programa de divulgación y difusión de los planes de manejo pesquero de nuestras especies para que pescadores, comerciantes y consumidores hagamos un uso responsable de nuestros recursos.

Las normas pesqueras no pueden quedarse en papel; tienen que llegar y permear a la sociedad en su conjunto y sólo de esta manera podremos asegurar la sostenibilidad de las pesquerías, y que éstas sigan generando economía y empleos.

Es necesario crear un certificado para los productos marinos provenientes de pesca legal. Los pescadores y empresarios tienen que respetar las reglas de captura y el comercio, aprender a no comercializar y a no consumir productos en época de veda.

Implementar la vigilancia de las normas pesqueras es sencillo, simplemente hay que alinear la captura, el comercio y el consumo. Muchos de los lectores han viajado a otros países donde en la carta se anuncia la pesca del día y se señala con claridad lo que está permitido consumir y lo que no debe consumirse.

Para lo anterior, la divulgación científica juega un papel fundamental para entender el tema de la pesca y su aplicación en la vida cotidiana y cómo se traduce en el mejoramiento de nuestro medio natural, en la manufactura de bienes materiales, culturales, y en nuestra vida cotidiana.

Yucatán necesita y merece espacios culturales expositivos que ofrezcan otras opciones culturales a locales y al turismo nacional e internacional que ha ido en aumento, particularmente en las comunidades de la costa donde no existen alternativas de esparcimiento y culturales.

Con base en lo anterior el Cinvestav, INP-Yucalpetén, UADY-Facultad de Comunicación, UNAM, UABC, Sector Industrial de la Pesca y la Federación de cooperativas de pesca, elaboramos proyecto para el diseño y montaje de una Exposición Móvil e interactiva sobre La Pesca Sostenible en Yucatán, sometido al Conacyt, el cual no fue prioritario para este Consejo. Sin embargo, son tiempos de cambios y volveremos a concursar.

Sólo la aplicación de las tres CCC (captura-comercio-consumo) permitirá tener pesquerías sostenibles y socialmente responsables y a nosotros comensales portar un #Soy consumidor responsable. De lo contrario, México perderá su soberanía en pesca y veremos desaparecer empleos y economía de esta actividad productiva ancestral y presente en las aguas del Mayab.

*Premio Nacional de Medio Ambiente
Investigadora Cinvestav

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