Marcando la pauta

Cancelación de la obra faraónica del NAICM en Texcoco

Rubén Torres Martínez
Foto: Render aeropuerto
La Jornada Maya

Jueves 8 de noviembre, 2018

Información importante debe tener entre sus manos el presidente electo, AMLO, para dar con tanta seguridad el paso que dio: la cancelación de la obra faraónica del NAICM en Texcoco. Muchos intereses económicos se vieron trastocados, pero esos mismos terminaron por plegarse al mandato del hombre que cuenta con el respaldo de 30 millones de votos. AMLO ha demostrado ser un animal político con un olfato sumamente desarrollado, un ajedrecista consumado en el arte de la política que mueve sus piezas de manera estratégica y con visión a mediano y largo plazo.

Es de tal magnitud el desprestigio, debido a la corrupción, del gobierno saliente, que el NAICM le ofrecía a AMLO una oportunidad de oro para marcar varias pautas de lo que seguramente será su gestión. En primer lugar, no debemos olvidar que desde su campaña el presidente electo se comprometió a no continuar con la construcción del NAICM en Texcoco. Los argumentos desde entonces eran: el costo de construcción, la manera en que asignó la obra y el impacto ecológico negativo para la zona escogida. Pero siempre sobresalió el tema de la corrupción, justo el caballo de batalla a lo largo de la campaña presidencial del primer semestre del año. Así, poco a poco los argumentos en contra comenzaron a multiplicarse. Surgieron temas como el de la fauna migratoria que hace pausa en el antiguo lago; la viabilidad de rescatar el mismo lago; la tenencia de la tierra de los alrededores; la inestabilidad del suelo; la falta de infraestructura que comunicará al NAICM con la CDMX; entre otros.

Mientras que a favor sólo operó un discurso netamente económico y con una carga ideológica excesiva: el costo económico-financiero para el país. La imagen de inseguridad que se transmitiría a los mercados. La comentocracia oficial se volcó en pos de este discurso, condenando de paso el ejercicio, francamente mediano y lleno de errores pero finalmente novedoso de la consulta ciudadana.

Y aunque previamente el gobierno peñanietista intentó frenar la decisión del presidente electo mediante declaraciones como la de los secretarios Ruíz Esparza y Robles Berlanga, estos gozan de un repudio generalizado, que los defensores de la opción Texcoco parecían gritar “¡no me ayudes compadre!” Así las declaraciones más contundentes debieron llegar desde el exterior, comenzando por el secretario general de la OCDE, ex secretario de Hacienda y ex ministro de México: José Ángel Gurría, quien se atrevió a hablar de un eventual “error de octubre”, intentando generar un miedo entre la población y haciendo clara referencia a aquel “error de diciembre” de 1994.

A la declaración de Gurría se unieron algunos bancos extranjeros y casas certificadoras, que amenazaron con castigar a México si continuaba con su necedad de cancelar la opción Texcoco. Con todo, el presidente AMLO decidió cancelar.

Estira y afloja

Un colega politólogo de renombre señalaba en días pasados que seguramente AMLO se encontraba en una estira y afloja con el empresariado, y que el NAICM funcionaría como una especie de “rehén político” para poder obtener recursos en otras áreas que el presidente electo considerara prioritarias.

Sin embargo, lo que sucedió el lunes y martes pasados sorprendió a muchos. Y deja ver que AMLO, si acaso negoció algo, siempre fue teniendo el sartén por el mango ya que canceló la obra en Texcoco, calmó al empresariado mexicano y dio certidumbre a los mercados internacionales. Todo ello además en su muy particular manera de hacer política. Nos encontramos sin lugar a dudas ante los prolegómenos de una nueva manera de marcar la pauta en la toma de decisiones del próximo gobierno.

Las redes se incendiaron de inmediato y se llegó incluso a la idea de convocar a una “megamarcha” en defensa del aeropuerto en Texcoco. Ignoramos si en realidad alguien convocó o se trata de otra fakenews como las que abundan en la red. Si se trata de una convocatoria real, estaríamos entonces ante un verdadero clivaje de clase al interior de la sociedad mexicana. Para un sector de la población mexicana importan más las obras faraónicas y mantener un status quo que la inmensidad de problemas que deja atrás el sexenio que está por concluir: corrupción institucionalizada, miles de muertos, feminicidios al alza, ausencia de derechos humanos, y un largo etcétera.

AMLO tomó la decisión, para muchos ya tomada de antemano pero ahora justificada por un ejercicio de consulta popular, sin perder el control de la situación y sin desgastarse políticamente. Sus 30 millones de votos de julio pasado parecen seguir apoyándolo.

Variables a la vista

Insistimos que existen variables que están a la vista de todos, pero que pocos quieren ver, y otras que salen de nuestro conocimiento. Entre estas últimas se debe encontrar algún acuerdo o información que el presidente saliente transmitió a AMLO y que le da mayor margen de maniobrabilidad, si no ¿Por qué la bancada del PRI en el Congreso se ha quedado callada? Entre las variables visibles podemos mencionar las ya señaladas más arriba, pero sobresale una por su importancia y evidenciada justamente en estos días de guardar: el problema de la gestión del agua en toda la zona metropolitana de la CDMX. La población de la otrora ciudad de los palacios oscila entre inundaciones y desabasto de agua. Y este problema parece que a nadie, autoridades y ciudadanía, le importa.

Zoom anatómico

Éxito contundente el paseo de las ánimas en la ciudad de Mérida. Así mientras el alcalde Renán Barrera vuelve a posicionarse de manera positiva en el sentir de la población meridiana, el gobernador Vila continúa manteniéndose alejado de los reflectores. Ésta semana se da por quinto año consecutivo la Jornada de Derechos Humanos en Yucatán. Esfuerzo que año tras año realizan jóvenes estudiantes universitarios y sociedad civil en conjunto para visibilizar un problema aún pendiente en nuestro país.

*Profesor del CEPHCIS-UNAM

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