Uso de químicos pone en riesgo al oro líquido

México ocupó en 2017 el séptimo lugar mundial en producción de miel

Carlos Águila Arreola
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Cancún, Quintana Roo
Martes 5 de febrero, 2019

La mejor miel de México, la que se produce en la península de Yucatán –sobre todo en comunidades rurales de Campeche y Quintana Roo–, certificada por su calidad, consistencia, sabor y sistema de producción, está en peligro, alertó Sara María Cuervo Vega, coordinadora regional del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), debido a la fumigación con agroquímicos, a la siembra con semillas transgénicas y a la deforestación.

Desde la selva de Calakmul, uno de los municipios de Campeche, en el Sur-Sureste mexicano, un proyecto productivo se abre paso: la producción, comercialización y distribución de miel orgánica, que nació por la voluntad de un grupo de apicultores que conformaron una organización para defender sus derechos como productores.

La iniciativa fue evolucionando hasta crear una cooperativa bien establecida, con capacidad para distribuir la mejor miel orgánica del país, lo mismo a la mesa de un hogar, que a la de un suntuoso restaurante u hotel en la Riviera Maya e incluso, a una tienda trasnacional.

La Unión de Sociedades Apícolas Ecológicas de Calakmul (USAEC) tiene 51 asociados, que se capacitaron para garantizar la condición orgánica de su miel, insertándola en una iniciativa novedosa diseñada por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible-Península de Yucatán (CCMSS-PY), llamada Plataforma de Cooperación Comercial (Placco).

La meta es alcanzar “el buen vivir de los asociados” y lograr envasar y colocar la totalidad de la miel –que en 2018 alcanzó las 130 toneladas–, cuidando las abejas respetando sus ciclos de producción, fortaleciendo las colmenas y manteniendo los apiarios. Una estrategia es alimentar a los pequeños polinizadores, con la propia miel que producen.

La miel se envasa en recipientes de 30 y 350 gramos, de uno, cinco, siete y 27 kilos, que salen rumbo a Playa del Carmen, municipio de Solidaridad, en Quintana Roo, donde son comercializados en restaurantes y hoteles, entre otros cinco del Grupo Karisma: Lomas y Mayakobá (Rosewood y Andaz), y están prospectados Catalonia, Barceló y Bahía Príncipe.

De acuerdo con la Sagarpa (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación), hoy Sader (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural), México ocupó en 2017 el séptimo lugar mundial en producción de miel, con 57 mil toneladas, siendo Campeche, Quintana Roo y Yucatán los principales productores, y la mejor cotizada es la de Calakmul.

Hopelchén, también en Campeche, es una zona que produce miel orgánica de alta calidad; sin embargo, los permisos para la siembra de soya transgénica impactaron negativamente el producto, al contaminar el polen y la miel, y Alemania, donde vendían el producto, detectó trazas de transgénicos y lo comunicó a los productores, quienes promovieron amparos.

La producción es artesanal y cuidadosa, no sólo del medioambiente, sino de sus principales productoras: las abejas, que están siendo blanco de amenazas cada vez mayores por una cultura que ha privilegiado el crecimiento económico a expensas de los recursos naturales y del planeta, señaló Cuervo Vega.

Basta decir, que las abejas polinizan 71 de las 100 especies de cultivos en el mundo, y que para producir un kilogramo de miel deben realiza un promedio de 200 mil vuelos, de la colmena a la flor y viceversa.

“La fumigación con agroquímicos tóxicos, la deforestación de bosques y selvas, la siembra con semillas transgénicas o las temperaturas extremas –como efecto del cambio climático– están disminuyendo las poblaciones de abejas, amenazando la producción alimenticia y la apicultura, que da sustento a cientos de familias indígenas en la península”, aseveró.

En diciembre pasado, más de 200 comunidades de los estados de la península de Yucatán, pidieron al nuevo gobierno federal disminuir las amenazas derivadas del crecimiento de la agricultura convencional e industrial, así como prohibir la siembra de soya transgénica y el uso de agroquímicos.