De buena madera

Las casas de madera con buen mantenimiento lucen atractivas

Jesús Hernández Martínez
Foto: Mapio.net
La Jornada Maya

Martes 19 de febrero, 2019

Chetumal cuenta con medio centenar de casas de madera, de atractivas y cómodas casas de madera, de buena madera, como también se autodefinen los chetumaleños más antiguos, herencia de la influencia de Inglaterra vía Belice. Esas casas, al iniciar este siglo, serían un llamativo atractivo turístico según los planes oficiales pero, el desinterés, la desidia y la corrupción oficiales “mataron” el proyecto.

El Ayuntamiento de Othón P. Blanco, cuando fue presidente por primera ocasión Eduardo Espinosa Abuxapqui —pues lo fue de nuevo antes de las dos más recientes administraciones municipales—, y el gobierno del estado —que en esos tiempos encabezaba Joaquín Hendricks Díaz—, mediante el desaparecido Instituto Quintanarroense de la Cultura (IQC), le destinaron recursos a la remodelación de esas casas ya que, según los planes, se crearía un corredor turístico en el Centro Histórico de la ciudad; pero los anuncios se fueron olvidando y a nadie ha interesado rescatar los planes.

El ex candidato por el PAN a la presidencia de Othón P. Blanco, Fernando El Chino Zelaya Espinosa, ofreció durante su campaña realizar una serie de proyectos turísticos para Chetumal y sus alrededores, pero perdió en la contienda electoral. Del proyecto de promover las casas de madera como un atractivo, que en realidad inicialmente eran 49 pero ya solo quedan 46 pues, algunos propietarios que ofrecieron no remodelarlas ni venderlas, acordaron “convenios un tanto oscuros” pues curiosamente a tres de esos inmuebles “los consumió el fuego” y ahora operan en los predios pero en edificios nuevos, ya no de madera, sendas tiendas de conveniencia, nadie habla últimamente.

De acuerdo con la obtención de datos de ex autoridades que participaron en ese proyecto, “sobre las remodelación de las casas de madera, operó un amplia variedad de irregularidades y corrupción pues algunos propietarios trataron de lucrar, hacían trabajos de unos cuantos miles de pesos y trataron de cobrar millones”.

Esas casas, según la Ley de Protección, Conservación y Restauración del Patrimonio Histórico, Cultural y Artístico del Estado de Quintana Roo, creada por el Congreso local el 10 de noviembre de 1995, son “Patrimonio Cultural del Estado de Quintana Roo”. Deben preservarse pero, al parecer, esa decisión legal sólo interesa en los últimos años a sus dueños quienes, con recursos propios, les dan mantenimiento por cierto más caro que el que se les da a las casas de mampostería.

Entre las viviendas de madera se encuentra la llamada “casa voladora” que, según la historia de Chetumal, el fuerte aire que trajo consigo el ciclón Janet en 1955 la levantó por los aires y asentó sin mayor perjuicio pero sin sus habitantes, a un sitio alejado de donde se construyó originalmente.

Las casas de madera con buen mantenimiento lucen atractivas pero varias de ellas están descuidadas. Que se sepa las autoridades no tienen planes de rescatar el Corredor Turístico en el que entre otros sitios de interés, se localizan las casas de madera que admirarían los visitantes y no pocos chetumaleños.


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