Un voto separa a Edgar Gasca de una derrota política

Lo que Gasca perdió es el liderazgo que sus compañeros le dieron

Texto y Foto: La Opinión de Quintana Roo
La Jornada Maya

Cancún, Quintana Roo
Domingo 15 de septiembre, 2019

Un sólo voto separa hoy al diputado morenista Edgar Gasca de una derrota política definitiva en el Congreso. El legislador sigue siendo el coordinador del Grupo Parlamentario de Morena, y, por lo tanto, el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), pero no hay nada que le garantice, en este contexto, que podrá mantener ese espacio en las próximas horas.

Esa posibilidad circula ya por toda la clase política local, pero muy especialmente por MORENA. El grupo cercano a Gasca empieza a entender que el poder se les escurrió de las manos en los últimos días. La única expectativa por estas horas es resistir y recomponer lo que se pueda. Pero no se trata de una tarea fácil.

Lo que Gasca perdió, mas allá de posiciones de poder, es el liderazgo que sus compañeros le dieron. Aunque, a decir verdad, ese liderazgo nunca se consolidó. Desde la primera reunión con Yeidckol en la Ciudad de México a mediados de agosto, hasta la reunión que tuvieron con la misma dirigente de Morena en Chetumal el 6 de septiembre, Gasca nunca pudo convencer a un bloque duro de cuatro compañeros diputados que no confiaban en él ni en su grupo político.

Ese inestable liderazgo colapsó definitivamente el día que Gasca no pudo imponer a ninguno de los suyos en las comisiones importantes del Congreso, y sepultó, entre otras cosas, el poder de MORENA, la 4T, y hasta el incipiente marybelismo en el estado.

“Creo que sobrevaloramos a Gasca y su experiencia”, dijo sin ambages una voz de MORENA que estuvo muchas horas en el Congreso en las ultimas semanas, y vio todo lo que el diputado supo y no supo hacer en esos días.

Esa frase encierra lo que es el incierto escenario actual. El liderazgo se ha opacado, porque no tiene victorias para mostrar. ¿Cómo explicar, de otra manera, que Ericka Castillo quedara en la Comisión de Salud, Tepy Gutiérrez en la de Cultura, Reyna Durán en Desarrollo Familiar, Fernanda Trejo en Asuntos Fronterizos, y el propio Gasca en Trabajo, en comisiones con muy poco peso político?.

La pregunta, entonces, obliga a otra: ¿Cuánto más sostendrán Tepy, Ericka, Reyna o Fernanda ese liderazgo que les ofreció manejar Hacienda, Asuntos Municipales o Justicia (el Congreso, digamos) y que las confinó a un breve rincón del poder?.

La coordinación y el grupo

Lo primero que debe decirse es que ninguna de esas diputadas, sobre todo Tepy Gutiérrez y Ericka Castillo, llegaron a Morena en busca de derrotas honrosas. Se subieron a una ola ganadora que les ha dado menos de lo que esperaban. Tampoco es el espacio que se habían imaginado Reyna Durán o Fernanda Trejo, cuando creyeron que la política quintanarroense las aceptaba como las nuevas estrellas del morenismo.

En un sector del partido intentan convencerlas de que tienen que aguantar unidos. Pero esa clase de lucha no está de ninguna manera en su radar. Reyna Durán, por ejemplo, rompió hasta antiguas amistades porque quería ser coordinadora o nada. Fue nada. Fernanda Trejo ya se imaginaba despachando en Hacienda, una comisión que no conoce, pero que servía a los intereses de su referente político, el síndico de Solidaridad, Omar Sánchez Cutis. De Tepy Gutiérrez lo que puede decirse es que su interés es ser candidata en Tulum en 2021, y este no es el camino que había ideado.

La realidad ahora, es que cualquiera de ellas podría decidir no apoyar más a Gasca, y pedir que haya un nuevo coordinador, si con eso pueden rehacer en parte su presencia y su espacio en la Legislatura. La ley dice que eso puede suceder en cualquier momento. El Grupo Parlamentario sólo debería presentar un nuevo oficio con la firma de la mayoría de sus integrantes, y Gasca ya no sería coordinador. Es así de simple.

Existe un acuerdo firmado entre los 9 diputados de Morena con Yeidckol, que dice que los coordinadores serán Tepy Gutiérrez, Reyna Durán y Gasca, un año cada uno. Pero es tan sólo un acuerdo interno del partido, que podría respetarse aun sacando a Gasca y dándole la coordinación, por ejemplo, a Tepy, que consiguió, en su momento, el voto de todos sus compañeros.

Los otro diputados morenistas, los que se unieron al PT, Verde y la oposición en el reparto de las comisiones (Alberto Batún, Linda Cobos, y Paula Pech. Luis Fernando Chávez se abstuvo) no han mostrado hasta el momento ningún interés en dejar el Grupo Legislativo; quieren estar en Morena.

Pero ya no aceptan a Gasca. Una nueva coordinación sería la única forma de intentar recuperar el bloque. Querrían, sin embargo, que esa coordinación sea para uno de ellos.

Lo cierto es que debe haber alguna forma de acuerdo entre las partes, si se quiere recuperar al menos una parte del poder. Morena hoy esta entrampada por sus propios desacuerdos y por los números, rígidos e inalterables. No puede imponer nada en el Congreso.

Veamos. Por el formato interno que tiene la Jucopo, Gasca representa hoy el voto de los 9 morenistas en ese espacio, pero ese número es insuficiente para hacer mayorías si no cuenta con el apoyo del PT o el Verde. Ni hablar cuando eso transciende al Pleno del Congreso, donde incluso pierde el voto de 4 compañeros.

El lopezobradorismo es un gigante sin dientes porque Edgar Gasca no sólo perdió el apoyo de la mitad de Morena, sino que sus propios aliados del PT y Verde ya demostraron que desconfían de él.

Aires de gran comisión

Si se mira hacia atrás en busca de las razones de lo que sucedió en los últimos días, pareciera que la única explicación lógica es que Morena nunca entendió que no era mayoría (tiene apenas 9 de 25 diputados) y tampoco comprendió bien que la Jucopo no es la vieja y todopoderosa Gran Comisión.

Uno de los diputados que participó de la reunión de la Jucopo en la cual se decidió el reparto de comisiones, dijo que Gasca presentó un proyecto insostenible, en el cual tanto él como las cuatro diputadas que lo apoyaban estaban en todas las comisiones importantes.

Un ejemplo. Aceptaba una opción en la cual el Verde Ecologista Gustavo Miranda quedaba como presidente de la estratégica comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta, pero las otras cuatro posiciones en la comisión eran para sus aliadas Tepy, Ericka, Reyna y Fernanda. Y ese formato se repetía en todas las comisiones importantes, donde tenían presidencia, mayoría o ambas.

Gasca nunca tuvo otra opción de negociación que esa, ni con sus aliados ni con los morenistas. Cuando éstos vieron que no estaban incluidos en su fiesta de poder, todo acabó para él. Es evidente que nunca pudo comprender que su poder dependía de la capacidad de negociar y no de imponer, porque los tiempos políticos, pero también el diseño institucional, son otros.

Morena, el gran perdedor

Nadie debe confundirse; Morena no ganó absolutamente nada con todo esto. Ni siquiera el grupo que quedó con algo de poder, especialmente Alberto Batún (que presidirá Asuntos Municipales y tendrá un lugar en Hacienda, apoyado por Mara Lezama) puede festejar realmente. Están, literalmente, rodeados por el adversario, o por aliados volátiles.

Algunos datos: en tres de las comisiones en donde está Batún (Hacienda, Movilidad y Desarrollo Urbano) también está el verde ecologista Gustavo Miranda. En dos de ellas (Hacienda y Movilidad) está el panista Eduardo Martínez Arcila. En todas las importantes hay algún diputado del PT. Esos deberán ser sus aliados para hacer mayoría.

En Justicia, por donde pasarán los juicios políticos de la alcaldesa de Solidaridad, Laura Beristain, y del alcalde de Othon P. Blanco, Otoniel Segovia, no hay ningún morenista que los defienda. Deberán confiar su suerte al PT y al Verde, que tienen allí a Hernan Villatoro, y José de la Peña y Tyara Schleske, respectivamente.

Otro dato que pinta la situación de manera inmejorable. Al final, el grupo marybelista sí pudo poner a cuatro de los suyos en una comisión, la cual manejará a discreción. Gasca, Reyna Durán, Fernanda Trejo y Ericka Castillo tendrán control total de la Comisión de Desarrollo Familiar y Grupos en Situación de Vulnerabilidad.

En pocas palabras, fueron por todo y se quedaron sin nada.

El daño colateral de ese error es que las alianzas ya no son las que eran, y que el gran perdedor se llama Morena. Pero, aun así, la alianza lopezobradorista, si se va Gasca, podría sostenerse y recuperarse. Aunque eso ya es otra historia.