No, a otra Emma Gabriela en Mérida

Yucatán que se dice tan pacífico es un foco rojo desatendido

Eduardo Lliteras Sentíes
Foto: Tomada de Twitter
La Jornada Maya

Lunes 21 de octubre, 2019

Greta debe vivir escondida en su casa, ya que de otra manera podría sufrir una violenta agresión de su ex marido, quien la amenaza a diario con total impunidad. Esto significa no salir a la calle. Esconderse, vivir aterrorizada, con miedo. Ella y su hijo, de apenas 10 años, están viviendo una terrible pesadilla que ha marcado sus vidas para siempre, situación que se repite una y otra vez en Yucatán.

Vivir con miedo, es el sino terrible de Greta, quien viene denunciando en los últimos dos años la tortura y la violencia intrafamiliar que padeció y de la que fue rescatada con fortuna, hasta ahora, de las garras de su pareja quien llegó a meterla a un ataúd o a encerrarla en un cuarto de pánico por meses.

Las mujeres que valientemente la han acompañado y rescatado, piden a la Fiscalía General del Estado que su caso se judicialice por intento de feminicidio contra Greta Corona y que la carpeta de investigación no sea abierta por violencia familiar como pide el fiscal en el presente.

Las autoridades de la Fiscalía deben estar muy atentas a que no se cumpla otra agresión y feminicidio anunciado, como ocurrió con Emma Gabriela.

Mucho se ha advertido sobre la situación de extrema vulnerabilidad de Greta, quien ni siquiera podía hablar y todavía muestra tics nerviosos en su rostro, expresión terrible del terror y miedo indecibles que ha padecido y padece.

Mucho se ha advertido sobre los riesgos, de muerte, que corre, pero hasta ahora el hombre que la acosa y amenaza con matarla, sigue impune.

En días recientes a un teléfono celular de una abogada que sigue el caso llegó el siguiente mensaje: “Yo sé todo sobre ustedes, dónde viven o donde van, con quién están y todas inútiles de mí no saben nada ni pueden probar nada ,por eso las matan POR PENDEJADAS”.

“Greta no puede salir a la calle, ni puede llevar una vida normal. No puede resolver sus necesidades cotidianas, como cualquier persona, o de su hijo: ella no puede salir, porque entonces estaría demostrado que no requiere que la cuiden …irónico, ¿verdad?, esto se llama, hasta cierto punto, la limitación de tránsito, provocada y auspiciada por la misma autoridad. Es una agresión clara, a su libertad. Cuando ya de por sí está siendo agredida en su tranquilidad, en su vida, en su supervivencia, porque no puede trabajar en nada”, explicó doña Ligia Canto Lugo, mamá de Emma Gabriela Molina Cantó –asesinada en Mérida por órdenes de su ex pareja Alberto Medina Sonda, hoy preso, en Mérida-.

Durante la conferencia de prensa en el restaurante Amaro, el que fue foro para que acudiera, de nueva cuenta el padre Solalinde a expresar su solidaridad con Greta y a pedirle a las autoridades justicia en éste caso, se explicó que hasta ahora la única interrogada, una y otra vez, ha sido la víctima. No el victimario, quien goza de buenas y poderosas relaciones, según se afirma.

Como recordó Ligia Cantó, en “el caso de Emma Gabriela, un minuto fue suficiente para privarla de la vida, yo creo que eso nos ha dejado una enseñanza, una lección como ciudadanos, no podemos ser indiferentes, porque como Greta hay muchas, así como también hay personas que deben de cuidar y de velar por la impartición de justicia”.

En el foro del restaurante Amaro, ofrecido por Olga Moguel solidariamente, emergieron preocupantes realidades de éste Yucatán, que se dice tan pacífico.

El caso de Greta, es de por sí, un foco rojo, que no debiera de tolerarse. Pero allí están un grupo de abogados dedicados a defender de forma sistemática a los agresores, a los feminicidas.

También en el sector judicial existen figuras prontas a justificar las agresiones, a criminalizar a las víctimas, a dar un espaldarazo a los sicarios, inclusive a apoyarlos legalmente.

Como recordó Ligia Canto, en particular ha llamado la atención la actuación de una juez, quien a lo largo del juicio contra los asesinos de Emma Gabriela, “en su mismo veredicto, evidenció de manera descarada su parcialidad, su inclinación, su actuación a proteger a asesinos y a feminicidas”.

“Me acabo de enterar que esa misma juez, dijo que no hay delito que perseguir hacia una mujer que también está siendo víctima, casualmente hace tres días”.

Ligia Canto advirtió sobre el peligro de caer en las manos de dicha juez, ya que se corre el riesgo de terminar siendo culpables, en lugar de víctimas.

La corrupción en el sector judicial, es una arista muy preocupante, ya admitida en corto por jueces y personas que laboran en el sector judicial del Estado. Grave, también que un abogado dedicado a defender a feminicidas, conocido por su falta de ética en el caso de Emma Gabriela, se dedique a impartir clases en la Universidad Autónoma de Yucatán, a formar (deformar, será) a las futuras generaciones de abogados. El destino del Estado en ésta materia, es preocupante, no cabe duda.

Por último, es necesario insistir: no queremos otra Emma Gabriela en Mérida. Alto, de forma definitiva, al clima de terror y miedo que padece Greta.

Mérida, Yucatán
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