Respeto a la voluntad popular

La Resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: Notimex
La Jornada Maya

Jueves 5 de diciembre, 2019

Sin disfraz ciudadano, ahora en la marcha anti AMLO, estuvieron representados todos, simplemente opositores recalcitrantes, atrabiliarios y tan pocos que, parece que el año de gobierno no menguó en nada la popularidad del presidente Andrés Manuel López Obrador, sino a los partidos que se le oponen, en más una lucha clasista que política.

Antes convocaban marchas con la máscara de organizaciones de la sociedad civil, aunque todos sabían de su militancia derechista que muy poco o nada tienen que ver con demandas democráticas, porque perdieron en elecciones claras y sin sombra de duda, de manera apabullante, pero se niegan todavía a respetar la voluntad popular.

Los chalecos mexicanos, mujeres y hombres de la derecha, que sin rubor pretendieron apoderarse del prestigio de los chalecos amarillos franceses que no tardaron en descalificarlos y evidenciar que sus intereses son ajenos a los suyos, ahora en la marcha anti AMLO del 1º de diciembre caminaron al lado de Antorchistas, de los Chuchos del PRD, de los panistas de Marko Cortés, y aún de Margarita Zavala que también hizo acto de presencia. Movidos por su odio estuvieron representados todos los opositores Obradoristas, y no fueron más de ocho mil.

En el Zócalo, los seguidores de López Obrador eran un mar de gente que abarrotaron el icónico lugar, familias enteras, mujeres y hombres que fueron a celebrar por decenas de miles que transpiraban alegría y esperanza.

La marcha opositora del Ángel de la Independencia al Monumento a la Revolución se caracterizó por consignas violentas, insultos llenos de odio e intolerancia, incluso con tintes religiosos. Un poco de coherencia no les caería mal, no es posible que se digan seguidores del Dios del amor cuando lo que destilan es rabia, mentira, odio y violencia. Y en sus medios de comunicación, ya sin respeto así mismos, mienten una y otra vez, pisoteando el prestigio que alguna vez tuvieron. Convertidos por su odio en tristes panfletos que insultan la inteligencia y la paciencia de las mayorías publican que vivimos en un país dividido, cuando lo que hay es un país lleno de esperanza, que ha depositado su confianza inmensamente mayoritaria y su apoyo en su presidente, hostigado por una minoría clasista que ha venido perdiendo sus privilegios ilegales uno a uno.

A un año que asumió la Presidencia, López Obrador ha luchado contra los brutales rezagos y problemas sociales que le heredaron los gobiernos del PRI y del PAN, con corrupción e impunidad a niveles escalofriantes, un país saqueado, saboteado en sus riqueza y sus instituciones por sus mismos gobernantes apátridas e inmorales, y con el crimen organizado infiltrado en todo, o en casi todo.

Los gobernantes corruptos que dejaron nuestro país prácticamente en ruinas, junto con sus cómplices, siguen haciendo labor de zapa, obstaculizando al gobierno actual con el apoyo de las redes estadounidenses de poder que lo quieren todo. A pesar de ellos y de la situación del mundo que, no es precisamente la más favorable, México ha transitado con estabilidad, con baja inflación, con más distribución de la riqueza, con el combate frontal a la corrupción y la impunidad. Sin condonación de impuestos, atacando la evasión; sin empresas factureras fantasmas, con un Plan Nacional de Infraestructura que como calificó Carlos Slim será detonante de la economía, con cero endeudamiento y austeridad en el gasto gubernamental, etcétera.

Las insuficiencias se dan en el terreno del complejo combate a la inseguridad y el del crecimiento económico que depende en gran parte de un entorno mundial complicado en el que el neoliberalismo ahondó la desigualdad social y en muchos países acrecentó la cantidad de pobres avaló la corrupción e impunidad de los poderosos. Países incendiados con estallidos sociales desbordados. El hombre lobo del hombre. Definitivamente sin humanismo, sin ética, con el dinero y el mercado como dioses y sin más metas que la satisfacción de los deseos, la vida se convierte, como diría Jean Paul Sartre, en una pasión inútil.

Con sus aliados del PAN y PRD, que llegó al poder, el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, entró a la recta final de su mandato, en una situación complicada, con un gobierno federal que no le tiene ninguna deferencia y tiene que ganarse la aprobación de cada proyecto y cada apoyo solicitado, con argumentos reales y la garantía de un ejercicio honesto y eficiente del recurso. Sus aliados Panistas y Perredistas tienen una línea agresiva hacia AMLO que le ha dificultado tender puentes firmes con el presidente. Además con el desgaste de un choque frontal, continuo, con una senadora Morenista a la que hizo crecer en la medida que la ha hecho su opositora, por los bajos niveles de aprobación de su gobierno merced a que sus colaboradores, en los hechos, han dilapidado el enorme capital político con que asumió la gubernatura. Sin un probable sucesor en su horizonte, que sea confiable y con posibilidades reales de ganar las elecciones, se acerca la hora de la parafernalia de la sucesión y de las traiciones.

No es descabellado volver la vista hacia su partido de origen, el PRI, y repensar sus alianzas con viejos joaquinistas, como lo ha sido Magaly Achach de Ayuso, cuya hija Candelaria Ayuso tiene el apoyo para alcanzar la dirigencia del tricolor en Quintana Roo en mancuerna con José Alberto Alonso Ovando, en su momento encumbrado por el ex gobernador Félix González y consolidado por su sucesor Roberto Borge, pero de ser cuestionado por las implicaciones de esa circunstancia, fue purificado por ser cercanísimo familiar de otro joaquinista de viejo cuño. Sólo falta que no le gane la soberbia y la fiesta del poder como ya le ha ocurrido, porque entonces el alicaído PRI seguirá en la lona y será de poca utilidad para el proyecto futuro de sucesión que desde ahora parece trazado.

Las acciones siempre serán más elocuentes que las más escandalosas palabras; es positivo que el senador quintanarroense de Morena, José Luis Pech Várguez, haya interpuesto una denuncia formal en la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) en contra de las empresas de transporte marítimo Ultramar y Winjet por prácticas monopólicas, ya que de manera unilateral y sin justificación alguna aumentaron, casi al doble, las tarifas de la ruta Cozumel-Playa del Carmen, sin tener en consideración a los cientos de trabajadores que viven en Playa del Carmen y todos los días se trasladan a trabajar a Cozumel, y viceversa. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño estado.

¡Hasta la próxima!

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