¿Cómo va la educación?

El asunto es nacional y de otros países (mal de muchos consuelo de taru…)

Jesús Hernández Martín
Foto: Captura de pantalla
La Jornada Maya

Lunes 20 de enero, 2020

¿Qué pasó con la educación, avanza o retrocede? Desde que el presidente le dio el visto bueno a un supuesto cambio a esa actividad, que en realidad poco ha cambiado, todos o casi todos se olvidaron de ella y cada quien hace lo que le da la gana. Los viejos maestros creen que lo que hacen está bien, y lo mismo sucede con los administrativos y los nuevos profesores: ante el temor de ser despedidos en cualquier momento, sólo hacen lo necesarios para mantener su plaza.

El asunto es nacional y de otros países (mal de muchos consuelo de taru…). Un problema de todos: autoridades, padres de familia, estudiantes, profesores y en general toda la sociedad, pero nadie asume su papel como debiera. Hablamos mal de ella, la criticamos y condenamos que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la educación mexicana sea casi la peor de todo el mundo, pero eso a pocos interesa. Cada quien trata de hacer como que trabaja y el Estado como que les paga, y no se vislumbra ninguna solución en el mediano plazo.

México, como otros muchos países, se enfrentan en la actualidad a un problema que no puede solucionarse: la multiplicación constante de nuevos profesionales de todas las especialidades que no encuentran trabajo y menos de acuerdo con su perfil académico. En Quintana Roo es común que se dediquen a manejar un taxi o a la venta de antojitos, pero en los últimos meses se enfrentan al crimen organizado que les pide un pago por el “derecho de piso”, por lo que algunos han abandonado la actividad.

Si bien, según la OCDE la educación en nuestro país es muy baja, tampoco ofrece buenas perspectivas laborales. Los sueldos son muy bajos y la frustración aumenta. Hay quienes en la Ciudad de México llevan más de 10 años en búsqueda de un trabajo sin encontrarlo. En Quintana Roo las cosas no son mejores, pero el subempleo o autoempleo abunda aunque sea informal. Es difícil saber si en estados como el de Quintana Roo hace falta tener un título universitario para obtener un buen empleo, aunque las instituciones educativas señalan que es mejor tenerlo y en varias labores es indispensable.

La primera intención para la mejoría de la educación trajo mucho beneficio; logró que los mentores que no estaban titulados lo hicieran y, sobre todo, eliminó los vicios que había en el SNTE, donde militaban profesores con cinco plazas o más. A la mayoría de los profesores se les sometió a evaluaciones, al que muchos se opusieron y fueron despedidos. Recientemente fueron recontratados por órdenes del presidente.

La educación es una estructura social y tal vez la más importante, pero también la más compleja y difícil de manejar por el amplio número de personas que trabajan en ella. Con presidentes de la nación aún del PRI trató de hacerse la Reforma Educativa que, siendo objetivos, tuvo muchos aciertos y también varios errores, ya que puso a estudiar a los mentores para tres evaluaciones que muy pocos reprobaron y fueron apoyados, pero cambió la administración federal y el intento de mejorarla se diluyó.

Las prácticas, según varios profesores, no son fáciles de cambiar de la noche a la mañana; algunos supuestos cambios requieren de tecnología que en provincia no hay, o es muy cara. Tal vez no sea bueno volver a la premisa de que cada maestrito con su librito, pero la experiencia también debe contar y en esta ocasión no se toma en cuenta como si sólo lo nuevo tuviera valor y, además, se cuenta con programas y libros con todos los contenidos de las materias académicas.

Según la plática informal con los mentores, un cambio radical en la los programas educativos no es fácil pues tampoco se sabe cuál sería el mejor programa del que surjan profesionales más preparados. Por lo que se ve, la Reforma Educativa va para largo, requiere de mucho dinero y la mejoría será paulatina.

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