Carolina Gómez Mena
Foto: Juan Manuel Valdivia
La Jornada Maya

Ciudad de México
Lunes 17 de febrero, 2020

Ante la magnitud de la contaminación plástica, diversos gobiernos han optado ya no sólo por imponer prohibiciones al uso generalizado de ese material, sino que también recurren a gravarlos.

Por ejemplo, Gran Bretaña propone un impuesto a la producción e importación de envases de plástico que tengan un contenido reciclado inferior a 30 por ciento, incluyendo las botellas de PET de solo un empleo, plantea Oceana en el estudio Una sola palabra: retornables.

De acuerdo con la agrupación internacional, dedicada a la protección de los océanos, una forma de disminuir plásticos de un solo uso (los más perjudiciales para el planeta y sobre todo para los mares) es incentivar la utilización de envases retornables para el caso de las bebidas no alcohólicas, los cuales hace apenas algunas décadas eran ampliamente consumidos, pero fueron remplazados por desechables.

Italia, otro ejemplo, anunció que el presupuesto de este año incluirá nuevos impuestos al plástico y sobre las bebidas azucaradas, con el que pretenden recaudar mil 300 millones de euros.

En Alemania los legisladores también están planteándose introducir gravámenes a las botellas y, en la Unión Europea, la nueva directiva sobre el plástico de un solo uso exige planes de responsabilidad ampliada del productor (RAP) para los envases de bebidas hasta 2024.

Asimismo, Indonesia, Vietnam y Malasia han establecido impuestos al plástico y en algunos estados de la India ya es ilegal vender y fabricar botellas de PET inferiores a medio litro.

Según Oceana, buena parte de las botellas de PET no se reciclan, por ello hace hincapié en volver a los retornables. De las 445 mil millones de litros de bebidas que se venden en este tipo de envases desechables, entre 21 mil y 34 mil millones se convierten en contaminación marina cada año.

En México, a mediados de la década pasada se producían nueve mil millones de botellas de PET y se reciclaban entre 56 y 58 por ciento.


[b]Quemar, aún peor[/b]

Debido al problema que representa la basura plástica, desde diversos ámbitos han surgido propuestas relativas a la incineración de estos productos e incluso esa opción forma parte del abanico de propuestas de los ayuntamientos, pues los plásticos tienen poder calorífico al ser derivados del petróleo. No obstante, Greenpeace México, que forma parte de la campaña Quemar Basura Mata, advierte que esa no es una solución.

Greenpeace indica que en la Ciudad de México existe una convocatoria para instalar y operar una planta de tratamiento de residuos, donde se incluyó un apartado que considera la incineración, lo cual representa un peligro latente, pues trae graves afectaciones ambientales y para la salud.


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