Delfines no son mascotas y deben ser reintegrados a su hábitat: Mariel Tejeda

Mamíferos están sometidos a jornadas de trabajo a cambio de comida

Rosario Ruiz
La Jornada Maya

Playa del Carmen, Quintana Roo
Martes 23 de junio, 2020  

La fauna marina, principalmente los delfines, no son animales domésticos y deben ser reintegrados a su hábitat natural, destacó Mariel Tejeda Bravo, representante de Empty the Tanks en México, quien mencionó que están sometidos a estrés.

“Los delfines en cautiverio no solamente están cautivos sino sometidos a jornadas de trabajo a cargar peso humano, algo que es antinatural y abusivo. No están felices porque habitan en un ambiente que no es el suyo, están hambrientos, porque todas las actividades que hacen es con un condicionante, donde tienen que hacer un acto para comer”, destacó.

Dijo que los delfines presentan úlceras gastrointestinales todas las medicinas el conazol y todo lo que les ponen para las infecciones; la anatomía del delfín es como si estuviera sonriendo, así es su rostro, y los delfinarios se aprovechan de la ignorancia de la gente para hacerles creer que están felices.

Estás prácticas, reiteró, no tienen nada que ver con conservación o bienestar animal: “Los delfines están relacionados por sus lazos familiares y esto no pasa en los delfinarios, donde separan a la cría de la mamá para fines de explotación”.

“Tenemos fotos que nos llegan anónimas o de los mismos entrenadores que son casos que los delfinarios no reportan a la Secretaría de Recursos Naturales (Semarnat), como delfines con la nariz destrozada o con llagas en la piel por la exposición en las albercas de los hoteles, al sol”, destacó.

Para Tejeda Bravo los animales presentan comportamientos atípicos que no los tendrían en vida silvestre y demandó una mayor consciencia de la ciudadanía para exigir la prohibición de este tipo de espectáculos o entretenimiento: “Son los intereses económicos y el marketing hacen ver esta actividad como algo disfrutable y bueno cuando no es así. México debe darse cuenta de que estamos atrasados en materia ambiental y bienestar animal”.

Desmintió la hipótesis de que la mayoría de la población de los delfinarios esté reproducida en cautiverio: “Muchos delfines en Quintana Roo fueron capturados en la Laguna de Términos, en Campeche, cientos de hembras preñadas a las que separaron de su familia brutalmente, les cortan los lazos familiares, los llevan en un transporte traumático, primero en lancha y luego vía terrestre en trailer, donde muchos de los animales mueren por el estrés. Los que alcanzan a sobrevivir llegan al tanque y los ponen en cuarentena, aislados y sin alimentos esperando a que sigan sus instrucciones”.

Narró que si los animales muestran un comportamiento sumiso los ponen en operación para el entretenimiento, pero se han reportado casos de agresiones entre ellos mismos y hacia los humanos: “Las familias de delfines se distinguen por un silbato en particular y cuando los ponen todos juntos de diferentes lados muchas veces ya no saben cómo comunicarse, pierden esa capacidad, por eso hay agresiones entre machos que pueden terminar en la muerte”.

Oídos sordos

Mariel Tejeda consideró que el regresar los delfines a su hábitat natural es una necesidad: “Deben crearse santuarios; el proceso no es fácil pero tampoco imposible. Así como les quitaron su capacidad de cazar por sí solo tienen que enseñarles de nuevo a pescar y a utilizar su sonar”, y destacó que ya hay casos exitosos, como en Indonesia o Canadá.

“Es un proceso largo, de uno o dos años por cada delfín”.

En todo el país hay 41 Unidades de Manejo Animal (UMAs) o delfinarios, de los cuales 19 están en Quintana Roo y los delfines reportados oficialmente en cautiverio en todo México son 229, pero esta cifra sería al menos del doble, pues a las autoridades no se les reporta lo que realmente ocurre; los animales deben tener un chip de identificación, lo cual no se cumple en todos los casos

Otro problema que enfrentan los activistas es la cerrazón de instancias como Semarnat o Profepa; de 22 demandas que han presentado en los últimos dos años, dijo, solo una ha sido atendida, lo que atribuyó a los intereses económicos de este sector. La nueva ley de bienestar animal estatal tampoco incluye los delfinarios.

El tema COVID-19 también es importante para ellos: “Es absurdo que se tenga un cubrebocas y guantes y todo un equipo cuando están exhibiendo y poniendo en explotación a los delfines que además es un riesgo para la salud, se contagia herpes, hongos, muchas enfermedades que están presentes en los delfines y es por eso que los medican, lo que en su hábitat natural no pasa”.

Concluyó diciendo que los delfines “no son animales de carga, no deberían estar siendo montados por personas ni empujandolas con sus aletas, es algo cruel. Ya que han ganado millones gracias a ellos, los delfinarios tienen la responsabilidad de reintegrarlos” a su hábitat natural.

Edición: Elsa Torres