LEPTOBASIS VACILLANS/ Caballitos del diablo
Tamaño: Llegan a medir entre 14 y 19 milímetros.
Alimentación: Son carnívoros (larvas de mosquitos, pequeños insectos, etc.)
Hábitat: Zonas tropicales.
Depredador: El hombre.

Son conocidos por su cuerpo extremadamente esbelto, que habitan en humedales, selvas y cuerpos de agua de México y Centroamérica, cuya importancia ambiental radica en su rol como componente clave de la biodiversidad de los ecosistemas de agua dulces y zonas de transición, se trata de los caballitos del diablo de punta roja.

Su nombre científico es Leptobasis Vacillans, siendo un excelente bioindicador de la salud del ecosistema. Debido a que su ciclo de vida depende estrictamente de fuente de agua limpia y de la presencia de vegetación ribereña para refugiarse y reproducirse, su desaparición o disminución alerta sobre procesos de degradación de hábitat, contaminación del agua o deforestación local.

Características

El caballito del diablo de punta roja, es una pequeña y esbelta especie de odonato. Su morfología física varía ligeramente según la madurez y sexo, pero se caracteriza principalmente por la presentar en el tórax un color mayoritariamente verde oliva o verde pálido en los costados y la zona dorsal, explica Jacqueline Díaz May, vocera de la organización Desarrollo y Medio Ambiente, A.C.

“El abdomen es extremadamente delgado. Su rasgo más distintivo es que los segmentos finales (la punta del abdomen), presentan una coloración naranja brillante a rojiza, que le otorga su nombre común”.

Detalla que los ojos y la parte superior de la cabeza, suelen mantener tonalidades verdosas en combinación con el resto del cuerpo.

Este insecto es muy pequeño y alargado. Los machos tienen una longitud abdominal que oscila usualmente entre los 21 y los 26 milímetros, mientras que las hembras miden entre 26 y 31 milímetros de abdomen. Sus alas son completamente transparentes y angostas, midiendo alrededor de 14 a 19 milímetros de longitud en el área posterior.

Estos ejemplares presentan un marcado dimorfismo sexual, ya que las hembras se distinguen por poseer un ovopositor excepcionalmente largo en proporción al tamaño de su cuerpo. Los machos cuentan con apéndices terminales curvados hacia debajo de forma muy característica.

Alimentación

Los caballitos del diablo son estrictamente carnívoros a lo largo de todas sus etapas de vida, por lo que al ser un depredador, actúa como consumidor secundario dentro de los ecosistemas acuáticos y terrestres que habitan, narra el biólogo Fermín Chaidez Ochoa.

Durante su fase inmadura, vive sumergida en cuerpos de agua dulce o salubre como ríos lentos, canales y manglares, donde acecha a sus presas, utilizando una estructura bucal extensible llamada “máscara”.

Se alimenta de larvas de mosquitos y otros dípteros, pequeños crustáceos acuáticos y otros macroinvertebrados acuáticos de menor tamaño.

En su etapa adulta o aérea, esta especie se convierte en un cazador aéreo que atrapa a sus presas al vuelo o las recolecta directamente de la vegetación donde se refugia, siendo en esta fase cuando consume insectos voladores diminutos como mosquitas de la fruta y mosquitos; pulgones y pequeños hemípteros que habitan en las plantas y polillas pequeñas, así como otros insectos de cuerpo blando.

Reproducción

Mientras tanto la biólogo Estela Díaz Montes de Oca sostiene que la reproducción de los caballitos del diablo, sostiene un patrón reproductivo de los odonatos del suborden Zygoptera, caracterizado por una fase de apareamiento en tándem y una oviposición endofítica en ambientes dulceacuícolas.

Su ciclo reproductivo y de desarrollo se divide en el apareamiento y cortejo, rueda copulatoria y el comportamiento.

Durante el apareamiento y cortejo se realiza la formación del tándem, el macho sujeta a la hembra por la parte posterior de la cabeza, utilizando sus apéndices anales. La hembra dobla su abdomen hacia adelante para conectar sus órganos genitales con el órgano copulador secundario del macho, formando la clásica estructura de corazón o rueda.

Sostuvo que las hembras de esta especie poseen ovipositores largos y bien desarrollados. Los utilizan para perforar los tejidos de plantas acuáticas o vegetación flotante e insertar los huevos directamente dentro de ellos.

Como cada viernes, La Jornada Maya te invita a conocer la fauna endémica del sureste mexicano. Aquí te compartimos la colección que tenemos hasta el momento. ¡Disfrútala!



Edición: Ana Ordaz


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