El propietario de la torre Al Yalá, sede en la Franja de Gaza de varios medios de comunicación internacionales cuya destrucción en un bombardeo israelí se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la campaña de ataques entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás, presentó una denuncia por el atentado ante el Tribunal Penal Internacional (TPI).
En la acusación, el propietario, Jawad Mehdi, aseguró que el ataque del 15 de mayo que arrasó la torre Al Yalá, que albergaba las oficinas de la agencia de noticias estadunidense The Associated Press (Ap) y la televisión Al Jazeera, fue un "crimen de guerra", según el escrito de su abogado Gilles Devers, recogido por el Canal 13 israelí.
También te puede interesar: Israel destruye edificio que albergaba medios informativos en Gaza
Devers, tras entregar la denuncia, armó que Israel no puede demostrar "ningún objetivo militar" en ese ataque. "Escuchamos muchas veces que esta torre fue destruida porque había equipo o un grupo de resistencia armada. Esto es algo que negamos totalmente después de estudiar el caso", explicó Devers.
Según el abogado, "el derecho Internacional establece que sólo se puede dañar la propiedad civil si se utiliza con fines militares, y ese no fue el caso". Por eso lo denunciamos hoy ante este tribunal", agregó en la nota, recogida a su vez por la agencia oficial de noticias rusa Sputnik.
Israel señaló que las unidades de inteligencia militar de Hamás y los esfuerzos de desarrollo de armas estaban operando en el edificio. La destrucción se saldó sin muertes o heridos porque el ejército israelí avisó con antelación del ataque.
Edición: Estefanía Cardeña
La jornada ''Chambamanía'' acercó atención médica, trámites y programas sociales a las familias de Galaxia del Carmen I
La Jornada Maya
En encuentro se disputará este domingo 4 de octubre ante Japón en el Kukulcán de Mérida
La Jornada Maya
Alemania promete mil 300 millones de euros de apoyo a Ucrania, de los cuales mil 100 serán destinados a defensa
Afp
Activistas denuncian actos de tortura, envenenamiento y zoofilia en el estado
Astrid Sánchez