Arqueólogos de China encontraron los restos de un panda gigante al interior de la tumba de un emperador, un objeto sumamente diferente a los hallados con otros gobernantes similares, quienes pedían ser enterrados con sus posesiones más valiosas para disfrutarlas después de la vida.
De acuerdo con información difundida por la Red Arqueológica de China, el esqueleto del panda fue enterrado con el emperador Wen, de la dinastía Han, cuyo fallecimiento ocurrió hace cerca de 2 mil años.
El emperador Wen es un personaje sobresaliente de la historia de China porque pidió ser enterrado en una montaña, donde investigadores han encontrado múltiples restos de animales, pero por primera vez se desenterró un panda gigante.
“En la dinastía Han, la muerte era como la vida, y existía la costumbre de crear un mundo subterráneo para los antepasados fallecidos de acuerdo con sus hábitos de vida y gastos de manutención”, detalla la Red.
Para algunas dinastías, el entierro de animales simbolizaba el jardín real, pero sólo se conocen dos casos donde se hayan encontrado pandas gigantes: el del emperador Wen y el de la emperatriz Bo.
Un portavoz señaló que el equipo colabora con la policía en una investigación sobre los hechos
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La cifra contrasta con el 16 de mayo, que registró 35 asesinatos y el 17 con 58 casos
La Jornada