Una misa católica fue blanco de un mortal ataque con bomba en el sur de Filipinas, una zona con presencia insrugente, por parte del Estado Islámico.
La explosión, que dejó al menos cuatro muertos y cincuenta heridos -según la policía- ocurrió durante una ceremonia religiosa en el gimnasio de la Universidad Estatal de Mindanao, en Marawi, la mayor ciudad musulmana del país, informó el jefe regional de la policía, Allan Nobleza.
Posteriormente, el grupo Estado Islámico (EI) reivindicó el atentado mortal con bomba: "los soldados del califato detonaron un artefacto explosivo frente a una gran reunión de cristianos (...) en la ciudad de Marawi", indicó el grupo yihadista en un comunicado difundido en sus canales de Telegram.
Edición: Emilio Gómez
Un portavoz señaló que el equipo colabora con la policía en una investigación sobre los hechos
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La cifra contrasta con el 16 de mayo, que registró 35 asesinatos y el 17 con 58 casos
La Jornada