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08/04/2026 | Brasilia, Brasil
Miles de indígenas de todo Brasil marcharon ayer en esta capital para reclamar mayor celeridad en la demarcación de tierras al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y protestar contra el Congreso, a seis meses de las elecciones en las que el izquierdista busca la relección.
Los pueblos autóctonos brasileños apoyaron ampliamente a Lula cuando derrotó en 2022 a su antecesor de ultraderecha, Jair Bolsonaro, cuyo gobierno congeló las demarcaciones de tierras y facilitó la deforestación en la Amazonia, donde viven buena parte de los indígenas.
Ante nuevos comicios en octubre, los líderes indígenas reconocen avances en el mandato de Lula después de la “desgracia” del gobierno de Bolsonaro (2019-2022), dijo la cacique Iracaná Wassu-Cocal, del pueblo wassu, en Sao Paulo (sureste). Sin embargo, tomaron las calles de la capital brasileña en lucha por sus reivindicaciones.
Con enormes tocados, cuerpos pintados y empuñando lanzas, unos 7 mil indígenas atravesaron la emblemática Explanada de los Ministerios, según los organizadores.
El pedido principal “es lo de siempre: demarcación de tierras”, declaró a Afp Iracaná Wassu-Cocal, luciendo una corona de plumas azules, con el edificio modernista del Congreso al fondo.
Expertos consideran que las reservas indígenas contribuyen con la lucha contra el cambio climático y la preservación de la biodiversidad.
Aliado declarado de la causa indígena, Lula tiene un saldo favorable.
Nombró a una figura respetada, Sonia Guajajara, de la etnia guajajara-tenetehara, al frente del primer ministerio de los Pueblos Indígenas.
Además, su gobierno exhibe una caída de la deforestación en la Amazonia –que prometió erradicar para 2030– y la homologación de una veintena de tierras para uso exclusivo de las comunidades autóctonas.
El mayor país de América Latina cuenta con 1.7 millones de indígenas sobre una población total de 212 millones de habitantes.
Campamento Tierra Libre
Los indígenas participan hasta el viernes en el Campamento Tierra Libre, que se celebra anualmente desde 2004, con danzas, mercados de artesanía, música y debates.
Con percusión y cánticos, caminaron bajo un fuerte sol, mientras algunos levantaban una imagen del líder Raoni Metuktire, referencia mundial de la conservación de la Amazonia, la mayor selva tropical del planeta.
Los manifestantes alertan que, incluso en los territorios demarcados, la tala de árboles y la minería amenazan a los pobladores originarios, para quienes “la selva es la farmacia”, afirmó Antonio Vicente Kaingang, de la etnia kaingang de Rio Grande do Sul (sur).
“Los ríos están siendo contaminados”, alerta la cacique Iracaná.
La marcha se dirigió este martes al Congreso, de mayoría conservadora y donde el poderoso sector agrícola tiene mucha influencia. En 2023, aprobó una ley conocida como “marco temporal”, que limita los reclamos de los pueblos nativos sobre sus tierras.
Para sus críticos, la ley ignora que muchos pueblos autóctonos fueron expulsados a lo largo de la historia de sus territorios ancestrales, especialmente durante la dictadura militar (1964-1985).
Aunque la Corte Suprema la invalidó, sectores derechistas avanzan en el Congreso con una enmienda para incluir la restricción temporal en la Constitución.
En la práctica ese limbo deja a las zonas indígenas “libres” para la penetración de prácticas agrícolas y mineras, alertó Toya Manchineri, de la Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Amazonia. “El impacto es muy grande”, destacó.
Edición: Ana Ordaz