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La Jornada
23/05/2026 | La Habana, Cuba
Xinhua, Reuters y Afp
Más de 250 mil cubanos salieron a las calles de La Habana para defender al ex presidente Raúl Castro, luego de que Estados Unidos emitió una orden de captura en su contra tras señalarlo como presunto responsable del derribo en 1996, en espacio aéreo cubano, de dos avionetas de la organización de exiliados cubano-estadunidenses Hermanos al Rescate.
“Mientras viva permaneceré al frente de la Revolución, con un pie en el estribo”, manifestó Castro en un mensaje escrito. “Mi padre morirá luchando si es necesario”, aseguró la hija del líder cubano, Mariela Castro Espín. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien encabezó la movilización, afirmó que Washington miente descaradamente a su pueblo y al mundo para justificar una guerra irracional contra la isla. La manifestación comenzó poco después del amanecer en el malecón de La Habana, frente a la embajada de Estados Unidos. Los asistentes ondearon banderas mientras coreaban “¡Viva Raúl!” y “¡patria o muerte!”.
Raúl Castro, de 94 años, hermano menor de Fidel Castro –entonces presidente– era ministro de las fuerzas armadas cuando tuvo lugar el derribo. No estuvo presente en la concentración, pero envió un mensaje en el que agradeció “de corazón la solidaridad del pueblo cubano y de los amigos del mundo; tengan la certeza de que mientras viva seguiré marchando al frente de nuestro pueblo, defendiendo la revolución con el pie en el estribo”.
El encargado de transmitir las palabras de Castro fue el legislador Gerardo Hernández Nordelo, héroe nacional y ex espía en Estados Unidos, donde en 1998 fue capturado junto a cuatro de sus compañeros –conocidos como Los Cinco– y condenado en 2001 a dos cadenas perpetuas y 15 años de prisión por los delitos de conspiración para cometer asesinato, espionaje, ser agente extranjero no declarado y falsa documentación. Fue liberado en 2014 gracias a un intercambio de prisioneros.
Hernández aseguró que la Casa Blanca manipula deshonestamente los hechos que en febrero de 1996 llevaron al derribo. Recordó que La Habana denunció más de 25 graves y deliberadas violaciones de su espacio aéreo entre 1994 y 1996 y pidió reiteradamente a Estados Unidos que no permitiera más incursiones de este tipo, además de tomar acciones contra Hermanos al Rescate.
Mariela Castro descartó que su padre –quien no ocupa cargos en el gobierno ni el partido Comunista de Cuba– pueda ser secuestrado por Washington. “A él nadie lo va a secuestrar, ni a él ni a nadie. Estamos preparados para combatir al imperialismo”, declaró a periodistas.
Precisó que no ha abordado con su padre el tema: “pero cuando he escuchado que le han mencionado algo, se sonríe como viejo guerrillero que sabe que está seguro, con el pie en el estribo y que nadie lo va a secuestrar”. En el acto participó también Alejandro Castro, otro de los hijos de Raúl Castro, y su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, involucrado en las difíciles conversaciones en curso con Washington.
“No se irrespeta a los héroes de la patria; no se ofenden historia y tradiciones sin respuesta. No en Cuba”, señaló Díaz-Canel. Reiteró que la Casa Blanca combina mentiras absurdas con intimidación militar y privación al pueblo cubano de recursos y servicios para su supervivencia cotidiana, como parte de una acelerada construcción mediática para agredir militar mente a la isla, sueño febril de un reducto de mafiosos de origen cubano.
Edición: Emilio Gómez