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25/05/2026 | Ciudad del Vaticano
El papa León XIV ofreció una disculpa histórica el lunes por el papel que la propia Santa Sede desempeñó al legitimar la esclavitud y por no haberla condenado durante siglos, y calificó el historial del Vaticano como una “herida en la memoria cristiana”.
Papas anteriores se han disculpado por la participación de cristianos en el comercio transatlántico de esclavos. Pero ningún papa había reconocido públicamente, y mucho menos pedido perdón, por el papel que jugaron los propios papas del pasado al otorgar a soberanos europeos una autoridad explícita para someter y esclavizar a “infieles”.
El primer papa nacido en Estados Unidos en la historia, cuya historia familiar incluye tanto a personas esclavizadas como a propietarios de esclavos, presentó la disculpa en su primera encíclica, Magnifica Humanitas (Humanidad Magnífica), que se publicó el lunes.
Foto: Afp
El amplio manifiesto trata sobre salvaguardar a la humanidad en una era de creciente dependencia de la inteligencia artificial. León mencionó el comercio transatlántico de esclavos en relación con lo que llamó las nuevas formas de esclavitud y colonialismo que está alimentando la revolución digital, como el trabajo no regulado necesario para obtener minerales raros requeridos para los chips de IA.
Anthea Butler, investigadora principal del Koch History Center, Universidad de Oxford, dijo que León necesitaba reconocer y expiar la complicidad de la Iglesia católica en la esclavitud histórica si quería “hablar de manera creíble sobre los problemas actuales de la esclavitud tecnológica”.
“Para los descendientes de personas esclavizadas, esta es una vez más una disculpa muy necesaria del papa”, señaló Butler, quien es negra.
Católicos afroestadounidenses, activistas y académicos han llamado durante mucho tiempo a que la Santa Sede expiara su propio papel en el comercio de seres humanos durante la era colonial, más allá de disculpas más genéricas por la participación de cristianos individuales.
“Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor”, escribió León. “Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”.
Siglos de legitimación de la esclavitud para colonizadores europeos
El Vaticano ha insistido en que siempre defendió la dignidad de todos los seres humanos como hijos de Dios. Pero varias directivas del Vaticano del siglo XV autorizaron a soberanos portugueses a conquistar África y América y esclavizar a no cristianos.
En 1452, por ejemplo, el papa Nicolás V emitió la bula papal Dum Diversas, que otorgó al rey portugués y a sus sucesores el derecho “a invadir, conquistar, luchar y someter” y tomar todas las posesiones —incluida la tierra— de “sarracenos, y paganos, y otros infieles, y enemigos del nombre de Cristo” en cualquier lugar.
La bula también dio a los portugueses permiso “para reducir sus personas a esclavitud perpetua”.
Esa bula y otra emitida tres años después, Romanus Pontifex, formaron la base de la Doctrina del Descubrimiento, la teoría que legitimó la incautación de tierras en África y América durante la era colonial.
Los permisos de Nicolás V a los portugueses fueron confirmados o renovados por el papa Calixto III en 1456, el papa Sixto IV en 1481 y el papa León X en 1514, según el reverendo Christopher J. Kellerman, sacerdote jesuita y autor de All Oppression Shall Cease: A History of Slavery, Abolitionism, and the Catholic Church.
Los reyes españoles recibieron los derechos para América.
En 2023, el Vaticano repudió formalmente la Doctrina del Descubrimiento, pero nunca rescindió, derogó ni rechazó formalmente las propias bulas. El Vaticano insiste en que una bula posterior, Sublimis Deus en 1537, reafirmó que los pueblos indígenas no debían ser privados de su libertad ni de la posesión de sus bienes, y que no debían ser esclavizados.
La Santa Sede tardó en condenar la esclavitud, dice León
En su encíclica, León recordó que su homónimo, el papa León XIII, fue el primer papa en condenar explícitamente la esclavitud en 1888, aunque eso ocurrió mucho después de que muchos países ya la hubieran abolido. Antes de eso, en la antigüedad y la Edad Media, incluso instituciones de la Iglesia tenían esclavos.
Al reconocer el propio papel de la Santa Sede y las bulas papales del siglo XV, León escribió en su encíclica: “Ya en la Edad Moderna la Sede Apostólica romana, instada por las peticiones de los soberanos, intervino en varias ocasiones para regular y legitimar las modalidades de sometimiento y, en algunos casos, incluida la esclavización de los ‘infieles’”.
León dijo que no era posible juzgar la moralidad de las decisiones con los estándares de hoy.
“Sin embargo, no podemos negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud”, señaló.
El papa indicó que la Iglesia desde hace mucho ha afirmado la dignidad de todo ser humano como base de su doctrina, “aunque sin haber logrado, en dieciocho siglos, explicitar de manera oficial la total incompatibilidad de la esclavitud con dicha dignidad”.
“Se trata de una herida en la memoria cristiana a la que no podemos considerarnos ajenos”, añadió.
León dijo que la Iglesia hoy debe condenar firmemente todas las formas de trata relacionadas con la revolución tecnológica digital “si queremos evitar la necesidad de pedir perdón de nuevo en el futuro por no haber respetado el tesoro de la dignidad humana que exige nuestra fe”.
La propia historia familiar de León y disculpas anteriores
Kellerman, el académico, acogió con satisfacción la disculpa de León, pero dijo que se necesita hacer más para reconocer y expiar cómo la Iglesia católica legitimó y amplió la esclavitud.
“El papa León ha fortalecido hoy la credibilidad moral de la Iglesia con esta admisión y disculpa”, dijo a Ap. “Ojalá un documento futuro explique con más detalle la participación de la Iglesia en la posesión de esclavos. Como académico, tengo algunas objeciones con la redacción, pero este es un momento verdaderamente notable”.
Durante una visita a Camerún en 1985, san Juan Pablo II pidió perdón a los africanos por el comercio de esclavos en nombre de los cristianos que participaron en él, pero no por el propio papel de los papas en ello. En una visita en 1992 a la isla de Gorée, Senegal, que fue el mayor centro de comercio de esclavos en África occidental, denunció la injusticia de la esclavitud y la calificó como una “tragedia de una civilización que se decía cristiana”.
Según una investigación genealógica publicada por Henry Louis Gates Jr., 17 de los antepasados estadunidenses de León eran negros, enumerados en registros censales como mulatos, negros, criollos o una persona libre de color. Su árbol genealógico incluye propietarios de esclavos y personas esclavizadas, escribió Gates en The New York Times.
Durante una visita a Angola el mes pasado, León rezó en un santuario católico ubicado en el sitio de un importante centro del comercio de esclavos africanos durante el dominio colonial de Portugal. Mientras estaba en el Santuario de Mama Muxima, León recordó el “dolor y el gran sufrimiento” que los angoleños soportaron durante siglos, pero no se refirió específicamente a la esclavitud.
León XIV exige regulación firme a la IA en Magnifica Humanitas
El papa León XIV pidió el lunes una regulación sólida de la inteligencia artificial y exhortó a sus desarrolladores a trabajar por el bien común, en lugar de priorizar el lucro, en un amplio manifiesto sobre cómo salvaguardar a la humanidad mientras esta tecnología impacta ámbitos como el trabajo y la guerra.
El pontífice anunció, días después de su elección en mayo de 2025, que consideraba a la IA como el mayor desafío que enfrenta actualmente la humanidad.
En Magnifica Humanitas, León XIV denunció la “cultura del poder” que impulsa la carrera por la IA, especialmente en el desarrollo de métodos cada vez más sofisticados de guerra a distancia. Declaró que “no es permisible” confiar decisiones irreversibles y letales a sistemas de inteligencia artificial, lo que abre un nuevo punto de fricción entre el pontífice y el gobierno del presidente estadunidense Donald Trump, cuya administración ha impulsado una desregulación agresiva del desarrollo de esta tecnología.
“Hay que desarmar la IA” para apartarla “de lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión y muerte”, afirmó el papa en el Vaticano durante la presentación especial de la encíclica, uno de los documentos doctrinales de mayor rango que puede emitir un pontífice.
Especialistas de la industria tecnológica, del ámbito académico y de la moral católica señalaron que el documento probablemente se convertirá en un referente en el debate sobre la inteligencia artificial. Consideraron que será una guía tanto para responsables de políticas públicas como para investigadores y ciudadanos, en un momento en que los avances tecnológicos generan preocupación por la sustitución de empleos humanos e incluso por el reemplazo de la inteligencia humana.
“Esto lleva a que las personas que están a la vanguardia de estas herramientas y pueden ver las cosas increíbles que son capaces de hacer se planteen preguntas sobre qué significa ser humano”, comentó Taylor Black, ejecutivo de IA en Microsoft y director del instituto de IA de la Catholic University of America.
El acto en el Vaticano también incluyó declaraciones del cofundador de Anthropic, empresa que actualmente mantiene una disputa legal con el gobierno de Trump por el acceso a su tecnología de IA. El Vaticano decidió involucrar a Anthropic como parte de un esfuerzo sostenido durante la última década para entablar un diálogo con Silicon Valley sobre el impacto humano de esta tecnología.
Sin embargo, en su encíclica, León XIV criticó reiteradamente la concentración de poder y datos en manos de unas cuantas empresas privadas, al considerarla un peligro, especialmente para niños y personas vulnerables, y pidió una regulación externa de su trabajo.
“No basta invocar genéricamente la ética; se necesitan marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente, educación de los usuarios y una política que no renuncie a su tarea”, escribió. “No serviría de nada una IA más moral si esa moral es decidida por unos pocos”.
El papa llamó en varias ocasiones a los desarrolladores de IA y a los líderes políticos encargados de regularlos a desacelerar el ritmo y reflexionar sobre las consecuencias de sus acciones. Los instó a actuar bajo principios éticos y espirituales, priorizando el bienestar de la humanidad por encima del lucro o el poder.
Los competidores de IA OpenAI y Anthropic son actualmente la segunda y tercera empresas privadas más valiosas de Estados Unidos, respectivamente, con valuaciones superiores al PIB de muchas naciones.
El cofundador de Anthropic, Christopher Olah, respaldó las críticas y preocupaciones expresadas por León XIV. Afirmó que los controles externos sobre la IA y sobre quienes la desarrollan son fundamentales para garantizar que esta tecnología beneficie a la humanidad, ante “la posibilidad real de que la IA desplace el trabajo humano a gran escala”.
“Necesitamos que más sectores del mundo —comunidades religiosas, sociedad civil, académicos y gobiernos— hagan lo que Su Santidad ha hecho aquí: tomarse esto en serio, observar de cerca y empujar los acontecimientos en una mejor dirección”, señaló Olah.
En un texto metódico, el papa, licenciado en matemáticas, recorrió la historia de la doctrina social de la Iglesia católica y aplicó conceptos como justicia, solidaridad, dignidad del trabajo y destino universal de los recursos a la revolución digital.
“Estoy convencido de que este será un documento definitorio para nuestra era, profundo y profético”, expresó Paolo Carozza, profesor de derecho en la Universidad de Notre Dame y presidente del consejo de supervisión de Meta.
En uno de los apartados más contundentes, León XIV denunció que la IA ha contribuido a acelerar la “normalización de la guerra” al insensibilizar a las personas respecto a su costo humano. Aunque no mencionó conflictos específicos, aludió a “imperialismos contrapuestos, entre potencias que buscan conservar su primacía y otras que aspiran a conquistarla”.
También exigió transparencia y rendición de cuentas a los desarrolladores de IA para garantizar que siempre exista claridad en la cadena de mando detrás de decisiones militares automatizadas. Además, sostuvo que la teoría de la “guerra justa” de la Iglesia católica ha quedado “desactualizada” frente a las innovaciones tecnológicas en materia bélica.
León XIV firmó la encíclica el 15 de mayo, fecha que marca el 135 aniversario de Rerum Novarum, el histórico documento social promulgado por León XIII sobre los derechos de los trabajadores durante la Revolución Industrial. El actual pontífice considera que la revolución de la IA plantea cuestionamientos existenciales similares a los de aquella época.
“El objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo, porque la persona humana es un fin y no un medio, y el orden económico debe permanecer subordinado a su dignidad y al bien común”, escribió León XIV.
Funcionarios del Vaticano evitaron precisar quiénes participaron en la redacción de la encíclica, aunque recordaron que la Iglesia ha mantenido durante una década diálogos constantes con empresas tecnológicas de Silicon Valley. Hacia el final de su pontificado, Francisco también comenzó a advertir sobre los riesgos de la inteligencia artificial para la humanidad.
La inclusión de Anthropic en la presentación del documento fue cuestionada por algunos sectores que la interpretaron como un respaldo papal a la empresa. Sin embargo, Brian Boyd, representante de la organización Future of Life Institute, consideró que se trató más bien de un reconocimiento al peso e influencia de la compañía en el desarrollo de la IA actual.
Edición: Emilio Gómez