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Efe
05/06/2026 | Madrid, España
Ötzi, el Hombre de Hielo con más de 5 mil 300 años de antigüedad, "no es una reliquia estática", sino un ecosistema dinámico que "constituye un archivo vivo" en el que conviven microorganismos antiguos de los glaciares y contaminantes modernos, según un nuevo estudio sobre la momia.
Ötzi fue descubierto en los Alpes italianos en 1991 por unos turistas alemanes y es la momia más antigua preservada en hielo de la que se tiene conocimiento. Sobre sus restos se han realizado numerosos estudios que han revelado desde su posible aspecto físico hasta lo que comió por última vez.
Una nueva investigación publicada en la revista Microbiome, del grupo Nature, se centra en su microbioma, que abarca desde la flora intestinal de un ser humano de la Edad del Cobre hasta levaduras adaptadas al frío, las cuales podrían haber acompañado a la momia durante milenios y seguir formando parte de un "ecosistema activo" hasta nuestros días.
El equipo de investigadores, encabezado por el Instituto de Investigación Eurac (Italia), distinguió qué microorganismos ya estaban presentes en el cuerpo durante la vida de Ötzi y cuáles lo colonizaron después, tanto durante el tiempo que permaneció en el glaciar como a lo largo de las tres décadas de conservación.
Los hallazgos sugieren que, si bien el método actual utilizado para conservar los restos frena el crecimiento de la mayoría de los microbios, también podría mantener vivos algunos organismos capaces de prosperar en esas condiciones.
Los investigadores analizaron bacterias y hongos encontrados en frotis cutáneos, fragmentos de tejido y muestras de agua interna descongelada procedentes de los restos momificados. Posteriormente, compararon esos datos con muestras de tierra y hielo recogidas en el lugar del hallazgo y conservadas desde 1991 para determinar las influencias ambientales.
En las muestras de tejido interno se detectó material genético de bacterias pertenecientes a su flora intestinal original, un tipo de microorganismos que rara vez se encuentra en los intestinos de personas que viven en sociedades industrializadas. Por ello, Ötzi ofrece, según Eurac, "una visión excepcional del pasado microbiano de la humanidad".
Además, se detectó la presencia de especies de levaduras adaptadas al frío, probablemente originarias del entorno glacial, que han persistido en la momia hasta la actualidad.
"El Hombre de Hielo no es una reliquia estática, sino una interfaz biológica dinámica", señala la investigación. Asimismo, destaca que la coexistencia de microbios intestinales endógenos antiguos y colonizadores modernos "pone de relieve la posibilidad de que exista actividad microbiana incluso a temperaturas bajo cero".
Foto: Afp
Los investigadores encontraron ADN tanto muy degradado (antiguo) como bien conservado (moderno), lo que revela que esos microorganismos no son meros vestigios del pasado, sino que siguen existiendo en las actuales condiciones de conservación, a seis grados bajo cero y con alta humedad, posiblemente en estado latente.
El estudio indica, además, que algunas medidas de conservación aplicadas anteriormente podrían haber favorecido involuntariamente a ciertos microorganismos, ya que tres de las cuatro levaduras identificadas poseen la capacidad genética de descomponer el fenol.
Ese compuesto fue utilizado tras el hallazgo de Ötzi para eliminar el crecimiento fúngico de la superficie de la momia, por lo que las levaduras podrían haberlo aprovechado como fuente de alimento.
"El microbioma de una momia es único porque nos enfrentamos a microbios con más de 5 mil años de antigüedad y, al mismo tiempo, a microbios modernos que se han introducido desde el descubrimiento", manifestó el autor principal del artículo, Mohamed Sarhan.
Estos hallazgos, señala el estudio, "subrayan que es esencial mantener parámetros ambientales estrictos para evitar que estas comunidades microbianas especializadas pasen de un estado de persistencia latente a convertirse en microorganismos activos", aunque hasta ahora no se ha observado ningún indicio de daño.
Las condiciones de conservación de la momia son actualmente "muy estables", según la directora del Museo Arqueológico del Tirol del Sur, Elisabeth Vallazza, responsable de supervisar su conservación. No obstante, advirtió que se necesitan "más investigaciones y un esfuerzo de conservación integral para preservarla para muchas generaciones más".
Edición: Emilio Gómez