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15/06/2026 | Kinsasa, República Democrática del Congo
Las autoridades congoleñas reportaron uno de los mayores aumentos de casos de ébola en un brote declarado hace un mes, mientras el virus se propaga rápidamente en una región remota cuya población cambiante dificulta los esfuerzos para encontrar a quienes estuvieron expuestos.
El Ministerio de Salud congoleño informó el domingo que se registraron 72 nuevos casos en un periodo de 24 horas, lo que elevó el total de casos confirmados a 782. Esto incluye 181 muertes confirmadas, después de que se confirmaran 29 nuevos fallecimientos.
“Un mes después, el brote de ébola está superando los esfuerzos de respuesta”, declaró el lunes Kate White, coordinadora médica de emergencias de Médicos Sin Fronteras en la República Democrática del Congo. “Nadie conoce la verdadera magnitud ni exactamente dónde se está propagando la enfermedad en Congo”.
La organización médica indicó que los centros de tratamiento están desbordados, muchos pacientes llegan en etapas avanzadas de la enfermedad y la mayoría no fueron identificados como contactos de personas infectadas antes de buscar atención.
El ministerio señaló que, si bien las cifras muestran que el brote se está propagando rápidamente, también reflejan una vigilancia más activa. “Los miembros de la comunidad están reportando casos sospechosos, y los equipos de respuesta los están investigando”, apuntó en X.
El número de casos en el que podría ser el peor brote de ébola de la historia podría ser mayor porque el brote se confirmó el 15 de mayo, semanas después de que se sospecha que comenzó.
El brote más reciente está causado por el raro virus Bundibugyo, que no se buscó en las pruebas diagnósticas en los primeros días. El virus Zaire, más común y que ahora tiene una vacuna, fue responsable de la mayoría de los 16 brotes anteriores de la enfermedad en la República Democrática del Congo.
El brote se concentra en la provincia oriental de Ituri, que representa más de 90 por ciento de los casos. También se han registrado casos en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, y se han propagado a través de la frontera hacia Uganda.
La tasa de cobertura del rastreo de contactos, según autoridades, se sitúa en 56 por ciento, una fuerte disminución respecto a la semana pasada, mientras expertos se apresuran a encontrar a las personas que pudieron haber estado expuestas.
No hubo una explicación inmediata para la caída. Las autoridades sanitarias congoleñas han dicho previamente que el rastreo de contactos se ha visto obstaculizado por la resistencia comunitaria en algunas zonas y por la rápida expansión del brote a nuevas zonas de salud, lo que aumenta la carga de trabajo de los equipos de vigilancia.
Casi un millón de personas han sido desplazadas por años de conflicto en Ituri, según la oficina humanitaria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lo que dificulta el rastreo de contactos, ya que la gente huye de los ataques o se desplaza con frecuencia en la vasta provincia con bosques densos, carreteras maltrechas y aldeas remotas a las que se puede tardar días en llegar.
El rastreo también es difícil entre los miles de mineros artesanales que se desplazan con regularidad entre sitios remotos en la región rica en minerales.
El ministerio también sostuvo que 40 personas se han recuperado desde el inicio del brote, y la tasa de letalidad actual del brote es de 23 por ciento.
La Organización Mundial de la Salud informó el domingo que está intensificando las pruebas, el rastreo de contactos y el tratamiento. Toneladas de suministros de la OMS han llegado a Congo.
El principal organismo de salud de África anunció ese mismo día que está desplegando conocimientos técnicos y apoyando sistemas de laboratorio, la búsqueda activa de casos y los esfuerzos de participación comunitaria para acelerar la respuesta al brote de la enfermedad.
“Seguimos comprometidos con apoyar a los países afectados hasta que se detenga la transmisión. Hacemos un llamado a socios y donantes para que movilicen urgentemente recursos a fin de fortalecer la respuesta y salvar vidas”, dijo el jefe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, Jean Kaseya.
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Edición: Estefanía Cardeña