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18/08/2026 | Nueva York, Estados Unidos
Los auxiliares de vuelo y los pilotos corren el mayor riesgo de morir por cánceres relacionados con la radiación —incluso más que las personas que trabajan con materiales radiactivos—, según un nuevo estudio.
La radiación cósmica proviene del espacio. Solo una pequeña cantidad llega a la superficie de la Tierra, pero la exposición es mayor para las personas que vuelan a gran altitud.
Ha habido evidencia limitada, procedente de estudios pequeños, que sugiere que la exposición se traduce en tasas más altas de muerte por cáncer entre quienes vuelan con frecuencia, en particular, pilotos y sobrecargos. El nuevo estudio “aporta importante evidencia nueva sobre esta cuestión”, escribieron en un comentario adjunto dos expertos australianos en radiación que no participaron en la investigación.
El estudio más reciente, publicado el lunes por la revista de medicina JAMA Internal Medicine, utilizó datos nacionales de más de 12 millones de certificados de defunción que incluían información sobre ocupaciones. Los autores analizaron las tasas de muerte por cánceres vinculados a exposiciones a radiación, incluidos leucemia, linfoma, mieloma múltiple y cánceres de piel, mama, tiroides, próstata y del sistema nervioso central.
Entre más de 500 ocupaciones, los auxiliares de vuelo tuvieron el mayor porcentaje de muertes por cánceres relacionados con la radiación, y los pilotos ocuparon el segundo lugar, hallaron los investigadores. En esas dos ocupaciones, las probabilidades de morir fueron inusualmente altas para cada tipo de cáncer relacionado con la radiación.
Ninguno de los dos grupos mostró tasas de muerte superiores a lo normal por cánceres que no están vinculados a la exposición a radiación, señalaron los autores del comentario, Catherine Olsen y Ken Karipidis. Ese hecho “respalda la hipótesis de que la exposición ocupacional a la radiación, más que factores de estilo de vida o socioeconómicos, subyace al exceso observado”, escribieron.
Los investigadores encontraron que los sobrecargos tenían un 50% más de probabilidades de morir por un cáncer relacionado con la radiación que la población trabajadora general, y que los pilotos tenían alrededor de un 36% más de probabilidades.
En términos de riesgo absoluto, cerca de 6,9% de las muertes de auxiliares de vuelo se debieron a estos cánceres —aproximadamente 1 de cada 14—. Entre los pilotos, fue de 6,7%. En la población trabajadora general, fue de 5%, indicó el primer autor del estudio, el doctor Vishal Patel, de la Facultad de Medicina de Harvard.
Los autores reconocieron algunas limitaciones en su estudio. No saben cuánta exposición recibió cada auxiliar de vuelo y cada piloto en el aire o por otras fuentes. También es posible que las ocupaciones se hayan clasificado erróneamente en algunos certificados de defunción.
Tampoco pudieron tener en cuenta otro posible factor contribuyente específico de estas profesiones: el riesgo de cáncer puede empeorar por la alteración frecuente del reloj interno del cuerpo, que puede verse afectado por el desfase horario, el cruce de husos horarios y los horarios de trabajo irregulares.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha reconocido que las tripulaciones aéreas están expuestas a radiación ionizante, pero el gobierno no establece límites federales de dosis ni exige monitoreo, señalaron los autores.
“No se puede gestionar una exposición que se ha decidido no medir”, manifestó Patel en un correo electrónico.
Sara Nelson, quien encabeza un sindicato que representa a 55 mil auxiliares de vuelo, afirmó que el informe refuerza que la exposición a la radiación debe tomarse en serio, como el sindicato ha sugerido durante años.
“El riesgo es conocido, pero las tripulaciones no reciben educación ni información. Y nadie está asumiendo la responsabilidad”, explica Nelson, presidenta de la Association of Flight Attendants-CWA.
Los exámenes anuales de piel podrían estar justificados para todas las personas que trabajan en vuelos de gran altitud, y las mujeres en esos empleos quizá quieran hacerse mamografías antes o con mayor frecuencia, escribieron Olsen y Karipidis. Los médicos que atienden a pilotos y sobrecargos también deberían tener un “índice de sospecha” más elevado de cáncer al evaluar a estos pacientes, añadieron.
Edición: Mirna Abreu