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La Jornada
21/09/2026 | Ciudad de México
Jessika Becerra
Ante los efectos que produce el fenómeno de El Niño en el cambio climático, los países de América Latina y el Caribe deben concentrar sus políticas en asegurar la continuidad del suministro eléctrico mediante el abastecimiento de combustibles estratégicos, concluyó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en un informe especial.
“En el corto plazo, la prioridad consiste en asegurar la continuidad del suministro eléctrico y evitar que la combinación de una menor generación hidroeléctrica, daños a la infraestructura crítica y aumentos de la demanda, derive en racionamientos o incrementos abruptos de los costos de la electricidad”, destacó.
Expuso que los países deberían verificar la disponibilidad efectiva de generación de respaldo y asegurar el abastecimiento de combustibles estratégicos.
En el análisis, “Los efectos del fenómeno El Niño en América Latina y el Caribe y y recomendaciones para enfrentarlo”, la Cepal sugirió a los países de la región adelantar labores de mantenimiento en centrales, líneas y subestaciones críticas de electricidad.
A su vez, planteó la necesidad de reforzar la protección física de los activos más expuestos y actualizar los protocolos de respuesta y reposición ante fallas.
Incluso, Cepal dijo que se requiere implementar programas temporales de eficiencia energética y gestión de la demanda durante períodos de calor extremo, especialmente en horas de alta demanda, aunque las estrategias deben ajustarse a las características específicas de cada territorio:
“México y norte de Centroamérica requieren fortalecer el monitoreo subnacional de precipitación y demanda. A largo plazo, diversificar tecnologías y ubicaciones de generación, ampliar el almacenamiento y fortalecer las reservas operativas”, comentó el organismo en su análisis.
El organismo resaltó que el fenómeno de El Niño es un llamado de atención al sector energético para diversificar y flexibilizar los sistemas, reducir su exposición e incrementar la instalación de fuentes renovables distribuidas.
Además, es una razón para fortalecer la resiliencia de la infraestructura energética crítica y de los servicios esenciales, reforzar la gobernanza del riesgo mediante coordinación interinstitucional, sistemas de alerta temprana y planificación anticipatoria.
Proceso articulado
Para Cepal, los países deben profundizar la cooperación y la integración energética regional para fortalecer la seguridad en esa materia.
“La política pública debe concebir la resiliencia energética como un proceso continuo, articulado en tres horizontes temporales: medidas inmediatas orientadas a preservar la continuidad del suministro, acciones de mediano plazo destinadas a reducir vulnerabilidades estructurales y transformaciones de largo plazo que incorporen de manera permanente el riesgo climático en la planificación energética”, apuntó.
Cepal detalló que el fenómeno El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) es una fluctuación natural del sistema climático global caracterizada por variaciones de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial y cambios asociados en la circulación atmosférica.
Aunque se origina en el Pacífico tropical, el ENOS tiene efectos a escala global mediante conexiones océano-atmósfera que modifican los regímenes de precipitación, temperatura y circulación atmosférica en distintas regiones del mundo.
“Los episodios de ENOS se presentan a intervalos irregulares, generalmente de entre dos y siete años. Las dos fases extremas del fenómeno son conocidas como El Niño (la fase cálida, caracterizada por un calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental) y La Niña (la fase fría, que representa una intensificación extrema de las condiciones normales con aguas más frías en dicha franja oceánica)”.
Edición: Mirna Abreu