El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, impuso el miércoles una nueva ronda de restricciones destinadas a frenar la propagación del coronavirus, a medida que aumenta la tasa de infectados y las hospitalizaciones se disparan en un estado que fue epicentro del brote en Estados Unidos en su primera etapa.
Cuomo ordenó que los bares, restaurantes y gimnasios del estado cerraran sus instalaciones a las 22 horas todos los días y limitó el número de personas que podían asistir a fiestas privadas a 10.
"Estamos viendo un aumento del virus a nivel nacional y mundial, y Nueva York es un barco en la marea del COVID-19", dijo el gobernador a periodistas, y agregó que un seguimiento de los contactos identificó reuniones nocturnas en bares, restaurantes y gimnasios como transmisores clave del virus en el estado.
Las nuevas medidas, que entrarán en vigor el viernes, se produjeron un día después de que California y varios estados del Medio Oeste endurecieron las restricciones a los residentes para tratar de frenar la rápida propagación del virus.
"Esta es nuestra ÚLTIMA oportunidad de detener una segunda ola", tuiteó el miércoles el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, al anunciar que la tasa promedio de siete días de pruebas positivas de coronavirus en toda la ciudad había alcanzado 2.52 por ciento.
El sistema de escuelas públicas de la ciudad, el más grande del país, suspenderá al aprendizaje presencial si esa cifra alcanza 3 por ciento.
Estados Unidos reportó más de mil 450 muertes el martes, la cifra más alta en un solo día desde mediados de agosto, según un análisis de Reuters.
Edición: Laura Espejo
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