La Estación Espacial Internacional (EEI) se despidió ayer de 12 botellas de vino francés de Burdeos y cientos de cortes de viñas que pasaron un año en órbita alrededor de la Tierra en nombre de la ciencia.
La cápsula de carga SpaceX Dragon partió con el vino, las viñas y miles de kilos de equipos y objetos de investigación, como ratones, apuntando a amarizar el miércoles por la noche en el Golfo de México frente a la costa de Florida. El mal tiempo impidió hacerlo en el Atlántico, como estaba previsto. Las naves de carga de SpaceX caían anteriormente en el Pacífico.
Cada botella, encerrada en un cilindro de acero para impedir que se rompa, permaneció con su corcho en el laboratorio orbital. Space Cargo Unlimited, empresa luxemburguesa, quería ensayar el añejamiento del vino en el espacio durante un año.
La empresa abrirá un par de botellas a finales de febrero durante una cata de vinos en Burdeos por los expertos más prestigiosos de Francia. Luego las someterán a ensayos químicos. Los investigadores quieren ver cómo el espacio alteró la sedimentación y las burbujas.
La ciencia agrícola es el objetivo principal, señaló Nicolas Gaume, CEO y cofundador de la empresa, y uno de los pocos afortunados que catará el vino.
“Nuestro objetivo es abordar la solución de cómo tendremos una agricultura mañana que sea a la vez orgánica, sana y capaz de alimentar a la humanidad, y creemos que la clave está en el espacio”, afirmó Gaume desde Burdeos.
Con el cambio climático, productos agrícolas como la uva deberán adaptarse a condiciones más duras. Mediante una serie de experimentos espaciales, Space Cargo Unlimited espera aprender lecciones de la ingravidez y obtener plantas más robustas y resistentes en Tierra.
Edición: Laura Espejo
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