Steve Connor / The Independent
Foto: Agencia ID
La Jornada Maya
Científicos han creado minicerebros en el tubo de ensayo para estudiar enfermedades neurológicas y desarrollar nuevos fármacos sin necesidad de emplear animales de laboratorio en la investigación.
Los cerebros en miniatura son del tamaño de la cabeza de un alfiler, pero contienen muchas de las células especializadas del cerebro humano adulto. Realizan algunas de las funciones cerebrales y tienen un desarrollo equivalente al del cerebro inmaduro de un feto de dos meses, declararon científicos a la Asociación Estadunidense para el Avance de la Ciencia.
Los investigadores sintetizaron el cerebro en un plato a partir de células de piel adultas manipuladas genéticamente para revertir su estado embrionario. Luego se les indujo a convertirse en bolas tridimensionales de células nerviosas (neuronas) que se comportaban de forma similar al tejido cerebral humano.
[h2]Esencial en desarrollo de fármacos[/h2]
No es la primera vez que científicos han creado minicerebros en un plato, pero es el cerebro humano más desarrollado construido por un proceso estandarizado, lo cual es esencial para usarlo en el desarrollo de fármacos, explicaron los científicos.
Creemos que el futuro de la investigación cerebral se apoyará menos en los animales y más en modelos humanos basados en células, comentó el profesor Thomas Hartung, de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore.
Si bien los modelos con roedores han sido útiles, los humanos no somos ratas de 70 kilos. Y aunque tampoco somos bolas de células, con frecuencia podemos obtener mucho mejor información de esas bolas de células que de los ratones, consideró Hartung.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya
Con un dramático 2-0, el rebaño logró un sorpresivo empate global y aseguró el pase
La Jornada
Colectivos piden que se acepte la cooperación del Alto Comisionado de las ONU para los Derechos Humanos
La Jornada
La película fue un éxito de taquilla consagrado por la crítica especializada
Efe
Agrupaciones realizan una petición para poner por encima la educación sobre cualquier ''espectáculo'' e ''interés político''
La Jornada