Ángeles Cruz Martínez
La vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik Light demostró una eficacia de 70 por ciento, lo que incluye a la variante Delta. Además, el estudio clínico comprobó que como inyección de refuerzo para otras marcas comerciales de biológicos alcanza una efectividad de más de 83 por ciento contra la infección y más de 94 por ciento frente a la hospitalización, informó el Fondo Ruso de Inversión Directa.
Esta mañana, en conferencia de prensa, presentaron los resultados de la investigación que se publicará en esta semana en el portal de manuscritos de artículos científicos en el campo de la medicina MedRxiv.
El análisis fue llevado a cabo por el Centro de Investigación Gamaleya sobre la base de datos de 28 mil personas vacunadas una vez con Sputnik Light, en comparación con un grupo control de 5 millones 600 mil ciudadanos no vacunados.
El estudio fue realizado sobre una base de datos de julio de 2021, obtenidos en Moscú.
En la conferencia ofrecida por representantes del Fondo Ruso de Inversión Directa y los investigadores del Centro Gamaleya explicaron que Sputnik Light es el primer componente adenovirus recombinante humano del serotipo 26 (Ad26) de la vacuna Sputnik V.
Sputnik Light está registrada en más de 15 países, y en otros 30 se encuentra en proceso de registro.
También se comentó que Sputnik Light será producido en más de 10 países: México, India, China, Corea del Sur, Vietnam, Argentina, Serbia, Turquía, entre ellos. En India está el Instituto Sérum, que es el mayor fabricante de vacunas del mundo.
También te puede interesar:
No hay decisión aún sobre aval a vacuna Sputnik V: OMS
Ya no hay barreras que impidan reconocer la Sputnik V ante la OMS: ministro
Edición: Estefanía Cardeña
Luis Manuel 'N' cuenta con cargos en San Diego por conspiración para el tráfico de drogas
La Jornada
No se halló ninguna embarcación, sólo escombros; dos mexicanos entre los encontrados
Ap
Katie Zacharia admitió que no tenía el título de abogada como había afirmado
Afp
En México aún no existe una legislación específica para restringir el uso de los 'smart glasses'
La Jornada