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La Jornada
04/02/2026 | Ciudad de México
Jared Laureles y Alexia Villaseñor
El arribo anticipado de sargazo a costas mexicanas en enero corresponde al remanente del año anterior, cuando se registró el pico más alto, con 37.5 millones de toneladas métricas en el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, señalaron investigadores.
Brigitta I. van Tussenbroek, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, indicó que 2025 fue un año “sin precedente” en la cantidad de este material. Añadió que en junio llegó a 37.5 millones de toneladas y “obviamente después de tanta abundancia, hay cierto volumen que se queda donde hay contracorrientes que causan la estacionalidad” y se mueven después.
En entrevista, apuntó que una situación similar ocurrió en 2019, cuando el remanente de sargazo del año previo en el océano Atlántico alcanzó 22 millones de toneladas métricas.
La investigadora –residente de la unidad académica de Puerto Morelos, Quintana Roo– mencionó que de acuerdo con imágenes satelitales, actualmente hay 5.6 millones de toneladas de la macroalga en el Caribe. Es “bastante sargazo” en esta región del trópico para la temporada 2026 –entre abril y octubre–, pero enfatizó que aún no es posible estimar qué volumen llegará al litoral mexicano, porque depende de las condiciones oceanográficas.
Según las secretarías del Medio Ambiente y Recursos Naturales y de Agricultura y Desarrollo Rural, se estima un volumen hasta de 945 mil toneladas anuales de sargazo seco recolectadas mediante embarcaciones especializadas, como el Buque Sargacero Oceánico, diseñado por la Secretaría de Marina.
Para el investigador Héctor Armando Contreras, director del Instituto de Ecología de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, el sargazo no es una “tragedia” natural, sino un fenómeno generado por las actividades humanas, la contaminación y el cambio climático.
Si bien se pueden desarrollar proyectos que usen como materia prima el sargazo, como tabiques o combustible, “es secundario”, aseguró, pues la causa central está en la contaminación del mar y el cambio climático.
Entre los principales efectos en los ecosistemas, detalló, está la reducción de la luz y el oxígeno que necesitan otros organismos para realizar la fotosíntesis. También el aumento de la concentración de materia orgánica es “un problema muy fuerte” por la pérdida de los pastos marinos y a la vez afecta poblaciones de estrellas de mar, peces, tortugas y otras especies.
Edición. Ana Ordaz