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La Jornada
04/03/2026 | Ciudad de México
El recuerdo más distante que la joven realizadora Indira Cato tiene del primer impulso que tuvo para realizar el documental del caso de Olimpia Coral Melo, quien luchó 13 años para impulsar una ley contra la violencia sexual digital en México (ley Olimpia), fue al darse cuenta en las redes sociales de que todo el mundo estaba hablando del caso de Coral Melo, no sólo en el país, sino también en Argentina, Ecuador y Panamá.
“Cuando Olimpia tenía 18 años, su novio difundió por Internet y sin su consentimiento un video sexual de ambos, en el cual sólo se observaba el rostro de ella, mismo que se viralizó, provocando afectaciones sicológicas en Olimpia, así como un proceso de revictimización social e institucional. Así que le mandé un mensaje directo por Instagram y semanas después me respondió. Me di cuenta de su magnetismo y necesitaba registrar su historia”, expresó la directora Indira Cato en entrevista para La Jornada.
A través de testimonios directos, el documental Llamarse Olimpia narra cómo la joven de Huauchinango, Puebla, enfrentó burlas y negligencias por parte de su comunidad y de las autoridades del Ministerio Público. La cinta subraya el acompañamiento de su madre y activistas –como Prania Esponda y Marcela Hernández Oropa–, fundamentales para que la ley Olimpia fuera aprobada, primero a nivel local en la Ciudad de México y, posteriormente, en los distintos estados del país, hasta consolidarse como una herramienta legal de alcance nacional y mundial.
Después de que el rodaje ganó en los dos festivales de cine más importantes de México: Festival de Morelia y Festival de Guadalajara, en estricto orden de importancia, Llamarse Olimpia (México, 2025) llegará a las salas de la Cineteca Nacional el próximo 6 de marzo, para difundir esta historia que creó e impulsó la primera ley contra la violencia digital en América Latina, la cual fue aprobada en México el 29 de abril de 2021, lo que significó un parteaguas en la lucha por los derechos de las mujeres.
Más que reconocimiento, la cinta busca empatía
A este respecto, Cato mencionó: “La cinta es pertinente en este momento. Cuando estás cerrando una película, estás más concentrada en el deadline y pues llegamos rayando a los festivales; no la habíamos probado con público. Realmente siento que es una película hecha para el público, no para los jueces de los festivales ni para 'festivalear', nos preocupaba mucho más dar el mensaje y que fuera empática. Los premios han sido sorpresivos, son una caricia porque no iba a rumbo”.
Agregó que “lo que primero me llamó la atención fue que este caso increíble, donde una civil expone su caso, un tema muy delicado que para la mayoría de las mujeres, si les ocurre, suele mantenerse en secrecía por muchas razones, incluida vivir en una sociedad machista, se oculta. Entonces, que alguien no lo oculte, sino que decida exponerlo, hablar fuerte, enarbolar como estandarte el video sexual del que fue víctima, en un sistema que no es muy terso, que es muy difícil de mover, es de una valentía brutal".
“La ley Olimpia fue un paso; posteriormente, Olimpia ha creado todo un movimiento, como dar capacitaciones, dictar conferencias y concientizar, eso es un trabajo que parece que para ella será de por vida", añadió.
“Una de las cosas complicadas, pero que teníamos contempladas, es que estábamos trabajando con una persona que había sido violentada por una cámara, entonces, por más que fuera otra situación, otras circunstancias y otras personas, siempre grabarla todo el tiempo fue un tema delicado. Planificamos un montón cómo acercarnos a ella, cómo no ser invasivas y cómo no desatar un trauma. Siempre fue estar midiendo cómo no traspasar esa línea entre mirar un poco más allá, pero tampoco revictimizarla o explotarle algo que no pudiéramos controlar. Eso fue de lo más complicado", confesó.
Otra de las cosas más importantes fue mostrar la parte humana de Coral Melo, prosigue Cato, porque "la ves en redes superpoderosa y parece que lo tiene todo resuelto; uno se olvida que también es un ser humano. Hay una parte de ti que no lo dimensiona y estar cerca de Olimpia es darse cuenta de que también tiene derecho, y que es normal que se canse, que se harte, que tenga crisis, que le afecte el entorno de los casos que escucha y de los que se entera a diario. Entonces, de por sí ella es muy fuerte y todo le resuena más amplificado, de alguna manera mostramos la parte más humana y no la de la superheroína que proyecta en las redes y frente a la cámara."
En síntesis, la película Llamarse Olimpia, una lucha feminista que cambió la ley en México, llega a las pantallas a partir del próximo 6 de marzo.
Trasciende fronteras
Actualmente, la ley Olimpia contempla penas de tres a seis años de prisión y multas que oscilan entre 50 mil y 110 mil pesos a quienes expongan, distribuyan, difundan, exhiban, reproduzcan, transmitan, comercialicen e intercambien imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo sin consentimiento en medios digitales.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), 35 por ciento de las mujeres en el mundo ha sufrido violencia digital; por ello, esta pieza documental evidencia que la lucha de Olimpia Coral Melo trascendió las fronteras mexicanas y abrió la discusión legislativa en países como Argentina, Ecuador, Panamá, Uruguay, República Dominicana, Bolivia, Colombia, Guatemala y Honduras.
Para la realización del documental, Chumbera Producciones contó con el apoyo de Focine, Eficine, Estudios Churubusco, Chicken and Egg Films y Caffeine, consolidando un proyecto cinematográfico que combina memoria, denuncia y transformación social.
Indira Cato es fundadora de Chumbera Producciones, empresa enfocada a la creación de proyectos culturales con perspectiva de género. En 2014 produjo Llévate mis amores, documental dirigido por Arturo González Villaseñor, el cual ganó más de 15 premios internacionales. En 2023 estrenó Hijas del maíz, dirigido por Alfonso Gastiaburo, y el cortometraje Amor ice, dirigido por Katy Araiza. Es también productora de Mickey (2026), dirigido por Dano García. Llamarse Olimpia es su debut como directora.
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Edición: Estefanía Cardeña