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La Jornada
11/03/2026 | Ciudad de México
De todos los escenarios posibles, México eligió el desbarrancadero. La selección tricolor quedó eliminada y lo peor es que fue apabullada 9-1 por un insólito y demoledor equipo italiano en el Clásico Mundial de beisbol. Un fracaso en la ronda de grupos. No quedó nada, si acaso apenas un sutil y triste recuerdo de aquella estupenda actuación que tuvieron en la edición de 2023.
Al perder México, además, le da el pase a Estados Unidos, vapuleado antes también por Italia. Dos derrotas en un mismo resultado.
Todos los cálculos que se hacían antes de este juego, tras la derrota apretada ante Estado Unidos, quedaron en sueños de humo, bagatelas ingenuas porque la realidad que enfrentaron fue cruel. Ganar con hasta cuatro carreras, le daría a México el pase a la ronda de eliminación directa y el inconmensurable placer de eliminar a Estados Unidos. Ganar con más anotaciones, echaría a Italia. Sin embargo, la derrota deja fuera al tricolor con todo y sus tristes especulaciones.
La azzurra de beisbol es un equipo imponente armado por jugadores italoamericanos con amplia experiencia de Grandes Ligas y un crecimiento importante en Europa gracias a su proyecto de desarrollo. México también estaba bien armado también con su mayoría de peloteros de Ligas Mayores.
Pero Italia abrió con un lanzador impecable, Aaron Nola, de los Filis de Filadelfia, que en cinco entradas completas sólo recibió cuatro imparables, otorgó un pasaporte y ponchó a cinco. Tres de esos chocolates se los aplicó a Randy Arozarena, cuya tarde fue una de las peores del torneo.
Además del trabajo escalofriante de su abridor, Italia demostró un poder de bateo que fue difícil de contener. El capitán, Vinnie Pasquantino, de los Reales de Kansas City, se desbordó con tres jonrones solitarios; cada que sacaba la pelota, volvía al dogout y celebraba con un espresso y un par de besos en las mejillas que le prodigaban sus compañeros para sellar con gestos estereotipados, pero típicamente italianos.
El equipo que dirige Benjamín Gil no encontró cómo detener ese ataque insistente que estuvo a punto de noquearlos. Ni cómo doblegar al lanzador Nola, con la esperanza de que al terminar su turno, los relevistas no tuvieran el mismo temple.
No sirvió ni el entusiasmo inquebrantable de la afición mexicana en el Daikin Park en Houston ni el mayor grito de esperanza de “¡Sí se puede!”, aunque, como se sabe, casi siempre que surge en las gradas es porque en realidad no se puede.
Se necesitaba la mejor versión de México; en cambio, salió una desconectada y sin ofensiva ni defensiva, sin capacidad alguna de respuesta. Dejó sin aliento verlos tan desamparados. El abridor tricolor Javier Assad, de los Cachorros de Chicago, fue maltratado tanto por los toleteros italianos que inspiraba compasión. Pasquantino inició el segundo inning con un jonrón que aportó la primera carrera de Italia; luego volvería a hacerlo en el sexto y en el octavo para hartarse de café. Después Jon Berti le asestó otro cuadrangular solitario. En cuatro entradas y un tercio recibió todavía un par más de anotaciones. Bajó del montículo anticipando el fracaso del equipo. Desfilaron relevistas y a cual más le tocó su ración de castigo.
Cuando Nola abandonó la loma, hubo esperanzas de que México tenía oportunidad. Sobre todo en la sexta con Gordon Graceffo, de los Cardenales de San Luis, a quien se le empezó a ir el juego de las manos. Se le embasó con sencillo Joey Meneses; mandó a primera a Nacho Álvarez por lanzamiento descontrolado. Lo visitaron en el montículo y fue relevado por Claudio Scotti, quien se metió en aprietos y se le llenaron las bases. Ahí parecía que los mexicanos podían empezar a trabajar cuesta arriba. Alek Thomas, de los Diamondbacks de Arizona, bateó un rodado de sacrificio para impulsar la primera y única que anotó Joey Meneses, de los Atléticos de Oakland.
Sólo fue una ilusión porque Italia volvió a pisar la registradora en dos ocasiones en la octava para dejar el terrible marcador de 8-1.
Con esta derrota, México se fue con 2-2, mientras Italia se marcha invicta con cuatro victorias.
Edición: Fernando Sierra