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La Jornada
25/04/2026 | Ciudad de México
Ángel Vargas
Celebrar a la danza es un acto "necesario, indispensable", sostiene la bailarina, coreógrafa y pionera de la videodanza en México, Rocío Becerril. "Porque forma parte de todas las culturas del ser humano. Creo que no hay una sola que no haya bailado o que no tengan rituales de celebración".
Junto con esa visión antropológica, hay también razones más básicas e inmediatas. "La danza nos inyecta vida, salud. Ahora, más que nunca y de manera más reflexiva, existe una vertiente de danza y salud. Por eso hay estas mezclas con la yoga, el chikung y el tai chi, porque la danza busca ir todavía más allá: busca la salud de los cuerpos, de las mentes y las almas", agrega la creadora.
"Entonces, la importancia de celebrar a la danza tiene que ver con que queremos celebrar a la vida, a la paz, a la posibilidad de ser más y mejores, de que haya justicia en este mundo. Son grandes pretensiones, pero son viables".
Becerril comparte estas reflexiones con La Jornada a propósito del Día Internacional de la Danza, que desde 1982 se celebra cada 29 de abril a instancias de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, la creadora adelantó la ocasión a este domingo 26 de abril, con la sexta edición del Festival Danzfagia, del cual es fundadora y organizadora, que tendrá lugar en la Biblioteca Vasconcelos a partir de las 16:30 horas, con entrada libre.
El encuentro servirá asimismo para festejar el 20 aniversario de ese recinto ubicado al norte de la capital mexicana, en Eje 1 Norte s/n, Buenavista.
"La biblioteca está muy viva. Puede tener varios problemas, como ya sabemos, en particular los laborales; pero su programación es tremenda. Cuenta con un público fuertísimo, mucho proveniente del estado de México, por su cercanía con la estación del Tren Interurbano. Además, los domingos se convierte en un punto de encuentro y de paseo", destaca la bailarina y coreógrafa.
Efectuar este año el festival en ese foro tiene que ver con "una filosofía de cómo bailar y llevar la danza a espacios que no sólo sean los 'triunfantes', los académicos, sino a otros pocos convencionales", explica.
"Además, muchos artistas tenemos la percepción de que los museos y las bibliotecas están teniendo nuevas formas de apropiarse de públicos muy vivos y activos; la gente circula más ahí que, incluso, en los teatros.
"Lo único que lamento es que no tengan suficiente presupuesto. Ojalá que en el futuro el Estado o el gobierno les dé presupuestos para pagarles a los artistas que nutren sus actividades: casi todos trabajamos de forma gratuita".
Tras apuntar que el festival es posible gracias a su beca del Sistema Nacional de Creadores, Becerril subraya que la programación de este año "propone un diálogo vivo entre el cuerpo y la palabra escrita", a partir de espectáculos multidisciplinarios cuya inspiración son los textos que han dado origen a obras de danza, así como de la escritora española Irene Vallejo y el poeta mexicano Sergio Faz.
"Son 14 propuestas, entre danza contemporánea, balinesa, videodanzas, una intervención colectiva al edificio y una pieza muy interesante de mujeres mayores que desde hace varios años trabajan una mezcla de danza contemporánea y chikung, dirigida por la coreógrafa Isabel Romero", detalla.
"Esto nos hace un festival incluyente en donde los cuerpos diversos también tienen esa oportunidad de celebrar la danza. Este año nos acotamos más hacia el ejercicio abstracto de la danza contemporánea, porque en otros ha habido danza árabe, folclórica. Esta vez no, por el tipo de espacio".
Para concluir, la artista reafirma que el Día Internacional de la Danza es un motivo muy importante para Danzfagia, que significa alimentarse de danza.
"Es una oportunidad de crear un ritual de celebración de la vida y de los 20 años de la Biblioteca Vasconcelos; celebrar que la danza es un bien para todos los seres humanos, incluso la danza existe en los animales, en las plantas", indica.
"Celebrar a la danza es celebrar la vida, una de las consignas de Danzfagia. Al alimentarnos de danza nos alimenta hacia un bien colectivo e interior, personal, individual, y nos hace mirar a los otros también de maneras distintas. Cuando bailamos se crea una sinergia poderosa y de tremenda alegría. O también de reflexión, no siempre todo es felicidad".
Edición: Emilio Gómez