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La Jornada
29/05/2026 | Ciudad de México
Andrea Becerril y Fabiola Martínez
Esta madrugada, el Senado de la República aprobó, con el aval de Morena y aliados la reforma constitucional que considera a la intervención o injerencia extranjera como nueva causal para nulificar elecciones federales o estatales.
Aunque se habían retirado ya varios legisladores, entre ellos dos de Morena, los guindas y aliados lograron la mayoría calificada necesaria con 85 votos, contra 42 de la oposición, por lo que la minuta fue turnada a los congresos de los estados.
17 legislaturas locales deberán aprobar la reforma, surgida de una iniciativa del coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, que no podrá aplicarse en las elección del 2027 porque
él mismo retiró la legislación secundaria.
De todas formas, senadores de oposición consideraron que la redacción es ambigua y puede utilizarse de manera discrecional. La priista Carolina Viggiano consideró que la reforma “no es inofensiva”, ya que el pretexto de la supuesta intervención de gobiernos extranjeros servirá a Morena, dijo, para sembrar la duda y no reconocer derrotas electorales.
En contraparte, el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Óscar Cantón Zetina, sostuvo que la minuta “tiene un propósito superior, profundamente democrático y patriótico, porque se trata de garantizar que en México las decisiones las tome el pueblo, sin presiones, sin dinero extranjero, sin campañas de manipulación, sin intereses externos disfrazados de asociación civil, de opinión pública o de supuesta democracia”.
Igualmente, el presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, aseguró que la nueva causal de nulidad no es automática ni discrecional, y por eso para que proceda deberá acreditarse objetivamente la existencia de actos de intervención o injerencia extranjera, así como la gravedad y el dolo de estas prácticas.
La necesidad de la reforma, se destaca en el dictamen, radica en que las causales de nulidad actualmente previstas fueron diseñadas para proteger la equidad de la contienda frente a conductas internas, principalmente vinculadas con gasto, cobertura mediática y uso indebido de recursos.
Sin embargo, las nuevas formas de intervención o injerencia extranjera pueden operar mediante mecanismos distintos, como la manipulación digital, el financiamiento opaco, los ciberataques o las campañas coordinadas de desinformación.
En su turno, Luis Donaldo Colisio Riojas, de MC, reconoció que la injerencia extranjera en procesos electorales es un riesgo real y varios países han lidiado con operaciones de desinformación trasfronteriza, pero esta causal “abre la puerta a cualquier cosa, sin sujeto, sin intención, con un estándar de prueba que ninguna autoridad puede cumplir de manera objetiva y con un destinatario de la sanción que, en la mayoría de los casos, sería imposible identificar.
La senadora del PAN, Guadalupe Murguía, consideró asimismo que la causal de nulidad que se agrega en la Constitución “es sumamente ambigua y sujeta a una interpretación peligrosamente discrecional”.
La reforma, dijo, tampoco tiene plazos suficientes para que las entidades federativas ajusten su regulación y, “ por si fuera poco, se pone en riesgo la libertad de expresión de organismos internacionales”.
En respuesta, la senadora del PT, Geovanna Bañuelos de la Torre, advirtió que no se trata de un ajuste técnico ni de una modificación menor al sistema electoral, sino de una definición histórica del Estado mexicano frente a una realidad mundial que ya alcanzó a todas las democracias.
El morenista Juan Carlos Loera de la Rosa advirtió que el riesgo de intervención de gobiernos extranjeros y organismos del exterior siempre ha estado presente. Recordó al grupo Amigos de Fox, el financiamiento de la empresa brasileña Odebrecht, vía sobornos a la campaña de Enrique Peña Nieto y a presidentes de otras naciones de América Latina.
Aludió asimismo al apoyo que el presidente Donald Trump ha dado al presidente de Argentina, Javier Milei, a quien otorgó un préstamo de 20 mil millones de dólares, que permitirá al derechista gobernar cómodamente en su último período.
En México, insistió, la injerencia electoral de Estados Unidos tiene una larga historia, por lo que la reforma “protege la soberanía nacional”.
Su compañera de bancada, Cynthia López Castro precisó que diferentes países, entre ellos Estados Unidos, cuentan con leyes que prohíben la injerencia extranjera, por lo que, “aunque a algunos no les guste, “defenderemos la soberanía nacional con esta reforma a la Constitución Política, para que quienes decidan en México sean las y los mexicanos”.
Edición: Mirna Abreu