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La Jornada
24/06/2026 | Ciudad de México
Organizaciones en defensa del medio ambiente advirtieron que la firma del Memorando de Entendimiento (MoU) entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y la petrolera brasileña Petrobras sienta las bases para la exploración de hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México, “una de las actividades de mayor riesgo para los océanos y la población”.
Por ello hicieron un llamado al gobierno mexicano para que frene la expansión petrolera en aguas profundas y proteja los santuarios de vida que existen en el Golfo de México. Indicaron que la crisis climática exige reducir, y no ampliar, la dependencia de los combustibles fósiles.
Tras el anuncio dado a conocer por Pemex, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), Conexiones Climáticas, Engenera, Greenpeace México, Nuestro Futuro y Oceana señalaron en lugar de apuntalar una transición energética justa y renovable, el gobierno mexicano apuesta por profundizar la dependencia a los combustibles fósiles que aceleran la crisis climática, dañan el medio ambiente y ponen en riesgo la vida de quienes habitan las costas del Golfo de México.
Destacaron que apostar por proyectos de aguas profundas implica graves riesgos para el Golfo de México, uno de los ecosistemas marinos y costeros más importantes del planeta, prolongando un modelo energético incompatible con los compromisos climáticos y con la necesidad de proteger los océanos para las futuras generaciones.
Explicaron que la actividad petrolera en aguas profundas y ultraprofundas se realizan a miles de metros bajo el mar, donde cualquier falla puede convertirse en un desastre ambiental de gran magnitud con consecuencias que pueden prolongarse durante décadas.
Además, estos proyectos requieren inversiones multimillonarias y largos periodos de desarrollo antes de comenzar a producir petróleo, como es el caso de Trion, considerado el primer gran desarrollo de aguas profundas en México, cuya producción está prevista hasta 2028.
Subrayaron que “presentar este tipo de proyectos como una solución a los desafíos energéticos del país resulta cuestionable cuando sus beneficios tardarán años en materializarse, frente a impactos que ya están presentes”.
El Golfo de México ya ha experimentado los impactos de la industria petrolera: derrames, contaminación, destrucción de hábitats y afectaciones a pesquerías y comunidades costeras.
El más reciente, dijeron, fue un derrame de hidrocarburos que afectó más de mil kilómetros de litoral, desde Paraíso, Tabasco, hasta Matamoros, Tamaulipas.
Las organizaciones reiteraron que la única manera de evitar más accidentes vinculados a la industria del petróleo es apostando por una verdadera transición energética social y ambientalmente justa, que tenga como eje las energías renovables.
El Golfo de México es hogar de más de 15 mil especies marinas como tortugas, cachalotes y tiburones, sostiene importantes pesquerías como meros, jaibas, robalos, huachinangos, sardinas, atunes, langostas, lisas y sierras que son fuente de empleo e ingresos para cientos de comunidades costeras.
También desempeña un papel fundamental en la regulación del clima y en la protección de las costas frente a fenómenos como tormentas y huracanes.
Edición: Ana Ordaz