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La Jornada
14/07/2026 | Ciudad de México
El fotoperiodista Arturo Guerra Madrid, quien durante la década de 1990 documentó para La Jornada la vida cultural, deportiva y social del país, y quien se convirtió en uno de los fotógrafos taurinos más reconocidos del diario, falleció ayer a los 76 años.
“Arturo Guerra fue el fotógrafo taurino del periódico La Jornada. Tenía un conocimiento total de esa pasión, y se sabía mover muy bien en la plaza”, recuerda Fabrizio León Diez, fotógrafo fundador de esta casa editorial.
Durante las corridas de toros, explica León, se requiere anticipar los movimientos del torero y la embestida del toro para capturar el instante preciso. “Hay que tener cierto feeling, porque se trata de una fotografía muy difícil de hacer; además, quienes ven esas imágenes suelen ser los conocedores de los toros".
“Arturo y yo fuimos colegas durante muchos años cuando estábamos en La Jornada; convivimos a diario, y él era un hombre muy bien formado, responsable. Un compañero solidario y con un buen humor”, agregó León Diez.
En su archivo destacan imágenes como la de Eulalio López El Zotoluco, en la Plaza de Toros, en 1999.
Del ámbito cultural, su lente capturó a personajes como Alí Chumacero, Jaime Sabines, y un encuentro entre Leonora Carrington, Bertha Cuevas y Gunter Gerzso.
Guerra también fotografió a los boxeadores Rubén Olivares El Púas, el Kid Azteca y Pipino Cuevas. Así como al velocista Alejandro Cárdenas y los clavadistas Fernando Platas y Marijose Alcalá.
Aunque los deportes, la cultura y la vida cotidiana eran parte de su quehacer periodístico, en su archivo también figuran imágenes del sacerdote Samuel Ruiz y Jorge Carpizo, en una reunión de 1994, así como un recorrido tras el incendio de la Cámara de Diputados, en 1989.
Fue profesor adjunto del fotógrafo Rogelio Cuéllar, quien impartía la materia de periodismo gráfico en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Guerra Madrid fue despedido ayer por familiares y amigos en la funeraria Gayosso de Félix Cuevas, en la Ciudad de México.
Edición: Estefanía Cardeña