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La Jornada
17/08/2026 | Ciudad de México
Lilian Hernández y Alexia Villaseñor
"Ficha de la cita impresa e identificación oficial" es la frase que se repite de manera intermitente en la puerta 5 del Palacio de los Deportes, el único acceso al examen de control a licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que hoy arrancó en la Ciudad de México.
En el primer turno llegaron alrededor de 4 mil 200 de los 5 mil 950 que esperaba la universidad nacional, por lo que estiman mantener la misma tendencia en los tres turnos alcanzando alrededor de 12 mil 500 aspirantes por día, explicó el secretario general de la UNAM, Javier de la Fuente.
En este examen de control, los aspirantes estarán más vigilados, no solo por ser una prueba presencial, sino que hay un supervisor por cada 28 concursantes, a diferencia de uno por cada 150 que hubo vía remota en el examen en línea que se aplicó en mayo pasado.
La aplicación de este examen será hasta el miércoles 19, tres turnos por día, de modo que se estiman que alrededor de 38 mil aspirantes en los tres días presenten el examen.
Foto: Luis Castillo
Luego de que la UNAM detectó trampas y ayuda de terceros en el examen que por primera vez aplicó en línea, el secretario general reiteró las disculpas a los jóvenes que habían logrado su admisión por sus propios méritos, pero sucedió "algo inesperado, algo que rebasó cualquier expectativa" y la universidad tuvo que evitar el fraude.
"La universidad nacional está segura de la pulcritud que se sigue en este examen de control y de que los resultados serán por el esfuerzo propio y no por una ayuda externa", aseguró.
Desde las 5:30 de la mañana llegaron los primeros aspirantes con cita para el examen del primer turno que inició a las 9:00 horas. Conforme amaneció, la afluencia de jóvenes acompañados de sus papás y familiares creció hasta desbordarse en el único acceso.
"Papás, despejemos el área donde está la fila de los aspirantes, dejemos que los aspirantes hagan una sola fila y puedan ingresar rápido", repetía el staff de la institución a través de un megáfono.
Está mañana fueron perceptibles los nervios de los aspirantes, quienes contaron que tienen la confianza de quedarse. Si bien no están felices de repetir el examen, tienen la certeza de que sí estudiaron y eso les dará su ingreso.
El secretario general admitió que el objetivo del examen en línea "fue muy noble, pero al final no fue así y se tuvo que repetir", porque la universidad no le dió la vuelta al problema, respondió para evitar el ingreso de jóvenes que lo lograron con trampas.
"Entiendo el malestar, pero también el mensaje a la sociedad es que siempre hay tiempo para cambiar y no puedes ocultarlo o quedarte paralizado. La UNAM actuó de forma transparente y es una lección de la que estamos aprendiendo mucho", concluyó el secretario general.
Reportan incidencias
En el arranque del primer día de la aplicación del examen de control a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se han presentado diversas incidencias, entre las que se descubrieron a dos aspirantes intentando usar sus teléfonos móviles en el baño para buscar respuestas, por lo que se les canceló la prueba.
En el primer turno de este lunes, otros 16 aspirantes señalaron que hubo fallas en las tabletas que tenían, por lo que fueron reubicados de inmediato.
Al salir de la evaluación, algunos aspirantes comentaron a este diario que los filtros de revisión fueron más rigurosos, pues debieron quitarse chamarras, bolsas, mochilas, sudaderas, gorras, sombreros y ropa abultada, además de mostrar manos y brazos.
La vigilancia a los aspirantes se intensificó, no solo por personas, sino que sus teléfonos debían ser colocados abajo de sus sillas totalmente apagados, pues cualquier intento de tomarlo representaba una anomalía.
"El ambiente estuvo muy tenso", señaló Ximena, una de las aspirantes del primer turno, quien consideró que estuvo mejor la aplicación presencial, pero sí se sintió más vigilada, porque esta vez no era IA, sino personas.
Todas las pertenencias de los aspirantes como folder, hojas, ficha de la cita y otros objetos, incluso relojes inteligentes tuvieron que depositarse debajo de sus sillas.
Edición: Mirna Abreu