Desde luego hay resistencias, pero “tengo principios, ideales, no soy un ambicioso vulgar, no luché por un cargo, luché por una transformación y nunca, jamás voy a traicionar al pueblo, no les voy a fallar”, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador en Tlaxcalaltongo, Puebla.
Manifestó no tener duda de que acabará con la corrupción y sin endeudar al país, sin aumentar impuestos y sin gasolinazos. “Vamos a que el presupuesto se maneje con honradez” para se siga empleando en beneficio de la gente.
“Que nunca falte apoyo para los adultos mayores, para personas con discapacidad; que los hijos de las familias de escasos recursos tengan becas para estudiar en todos los niveles de escolaridad y que no importe la condición económica o social de los padres. Que la educación no sea un privilegio, sino un derecho de nuestro pueblo”.
Subrayó que alcanzará el presupuesto para seguir impulsando programas como Sembrando Vida. “Mientras estemos en el gobierno no van a dejar de recibir los campesinos apoyos para que cultiven sus parcelas, sean ejidos, sean pequeñas propiedades”.
Y vamos a seguir “atendiendo a todos, escuchando a todos, respetando a todos, pero dándole preferencia a la gente humilde. Por el bien de todos, primero los pobres”.
El presidente aseguró que no estará todo el tiempo en Palacio Nacional, pues continuará recorriendo el país a ras de tierra, como lo ha hecho durante años, para continuar recogiendo los sentimientos del pueblo”.
Por la pandemia “no podemos estar tan cerca, abrazarnos, saludarnos como quisiéramos, pero esto ya va a pasar, va a regresar la normalidad y vamos a seguir manteniendo la comunicación".
Insistió que, pese a la crisis sanitaria por el COVID-19 y la económica, no dejará de caminar hacia la transformación del país, que en esencia significa “desterrar la corrupción de México porque es lo que más ha dañado.
“Por esa desigualdad monstruosa que existe, de que una minoría lo tiene todo y la mayoría carece hasta de lo más indispensable. Eso se debe a la corrupción, a que estaba tomado, secuestrado el gobierno, que debía estar al servicio del pueblo y estaba subordinado a intereses creados”.
En Tlaxcalaltongo, recordó al revolucionario Venustiano Carranza, “después de que por la pandemia no “pudimos estar en mayo, que se cumplieron cien años de su asesinato en esta comunidad”.
Edición: Elsa Torres
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