Margarita Díaz Rubio
Foto: Enrique Osorno
La Jornada Maya
Viernes 17 de mayo, 2019
Según un estudio que viene de la Universidad Complutense de Madrid la dieta, la fisiología respiratoria y el clima, a través de cuatro millones de años, han ayudado a esculpir nuestro rostro para que éste tenga habilidades y oportunidades para ejecutar los gestos y la comunicación no verbal, algo que es necesario en las sociedades en que vivimos.
Sabemos que la cara es el reflejo de la comunicación no verbal. Y según el trabajo mencionado los humanos desarrollamos, en la esbeltez de la cara y en una frente lisa -que suplió a la pronunciada cresta que tenían nuestros ancestros- mayor rango de movimiento, lo que hace que podamos expresar emociones sutiles, incluyendo el reconocimiento y la simpatía.
Interesante estudio.
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