de

del

Eduardo Lliteras Sentíes
Foto: Francisco Martín
La Jornada Maya

Martes 01 de agosto, 2017

Dos millones de pesos es la cantidad que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) tendría que gastar para que haya seguridad en las calles de Cholul o al menos, para que haya señales de tráfico, quizá hasta un semáforo y pintura para pasos peatonales en dicha comisaría de Mérida.

Al menos ese fue el dictamen que dieron peritos de la misma SSP, después de recorrer las calles y cruceros más conflictivos de la población.

Sin embargo, la misma SSP revela que no cuenta con ese dinero, así que no es posible hacer algo y la comisaría se ha quedado como está; sin señales en sus calles estrechas y en mal estado que indiquen a los conductores dónde hacer alto, cuál es la velocidad máxima a la que pueden circular, si las vialidades son de doble sentido, o si deben tener precaución por ser zona escolar o un parque (en el caso de la plaza de la comisaría, por ejemplo).

Se ve que los mil 500 millones de pesos que solicitó el gobierno del estado para la seguridad en Yucatán no contemplaban la seguridad en sus vialidades, las que cobran vidas todos los meses y Cholul no es la excepción, porque los choques de tránsito y hasta los atropellados, son una realidad que la autoridad no reconoce como un grave problema de inseguridad urbana.

En el caso de Cholul, los accidentes de tráfico, dentro de la comisaría, tienen lugar cada vez con mayor frecuencia, lo que ha obligado a los ciudadanos a pedir topes al comisario, quien a su vez ha hecho la solicitud a la SSP, sin respuesta alguna.

Por eso, en ya varias ocasiones, los vecinos se han organizado para colocar topes en la comisaría, ya que es la única manera de obligar a los conductores a aminorar la velocidad.

El problema no hace sino crecer, ya que el tránsito dentro de la comisaría sigue aumentando a pesar de que sus calles estrechas –por las que escasamente cabe un auto en un sentido- no fueron planeadas para que autos y camionetas de lujo corran a 60 u 80 kilómetros por hora, o más.

La velocidad límite no debería pasar de los 20 kilómetros por hora, sin embargo, en las mañana, a primera hora, las prisas por llegar al trabajo o a la escuela, convierten en las vialidades de la comisaría en pistas de aceleración. Lo mismo ocurre por las noches, aunque para los vecinos esto pasa ya a cualquier hora.

Basta con comentar que recientemente un vehículo “fantasma” despertó al vecindario cuando derribó una reja y la puerta del vivero de Cholul en la calle 27. Sin embargo, el personaje en cuestión tuvo tiempo para darse a la fuga con tan buena fortuna que la SSP nunca dio con él, según dijeron los agentes. Y los gastos de reparación corrieron por parte del propietario del vivero.

[b]@infolliteras[/b]


Lo más reciente

Urakán: un viaje delicioso

Una novela hecha de recuerdos que oscila entre el libro de viaje y la denuncia

Carlos Martín Briceño

Urakán: un viaje delicioso

El neocolonialismo del Banco Mundial

Inversores de Próspera piden indemnización a Honduras por no permitir zonas económicas especiales

Ornela De Gasperin Quintero

El neocolonialismo del Banco Mundial

Hopelchén: resguardo del agua

Editorial

La Jornada Maya

Hopelchén: resguardo del agua

Jóvenes de 15 a 29 años, quienes presentaron la tasa más alta de suicidios en México durante 2025

Respecto al lugar de ocurrencia, siete de cada 10 ocurrió en una vivienda particular

La Jornada

Jóvenes de 15 a 29 años, quienes presentaron la tasa más alta de suicidios en México durante 2025