Aída López
El desarrollo de la cultura ha propiciado mayor interdependencia; la consecuencia, prestar atención a las interacciones sociales. El fracaso, producto de relaciones humanas defectuosas, tiene altos costos en lo individual y en lo colectivo. Paciencia y tacto, son dos virtudes apreciadas para mantener una comunicación sana, apelando a la reciprocidad y empatía. Las relaciones involucran personalidades (personas totales) que no son siempre fáciles de conciliar. Temperamentos, aficiones, costumbres, preferencias, intereses, tan variados y matizados, aumentan la probabilidad de no concordar con el otro, aquí es donde salen a relucir las capacidades sociales para negociar y continuar la comunicación.
Entre la variedad de modelos de socialización hay uno que teoriza los juegos al momento de interactuar. El Análisis Transaccional del psiquiatra canadiense Eric Berne (1910-1970), se enfocó en la psiquiatría social para desarrollar su teoría de los juegos mortalmente serios en los que participamos todos los días en diferentes canchas o tableros y con un sinfín de jugadores. Juegos que progresan hacia un resultado previsto y definido, estrechado la comunicación, fracturándola o rompiéndola. A veces no sabemos con qué tipo de jugador vamos a contender, con los perturbados el juego puede resultar desgastante por su inflexibilidad, también existen los resentidos y los tontos, a estos últimos hay mantenerlos a distancia, ya que al ser influenciables, pueden tener comportamientos inapropiados y torpes en momentos críticos, metiéndonos en serios problemas.
Berne enumera y clasifica los juegos en: de la vida, maritales, de reunión, sexuales, del hampa, de consultorio y buenos. Abundaré en los cinco juegos de la vida: “Alcohólico”, “Deudor”, “Patéame”, “Ahora te he cogido desgraciado” y “Mira lo que me has obligado a hacer”.
En el juego “Alcohólico”, no existe una persona como tal, lo que importa son las transacciones sociales obtenidas por el sujeto derivado de los excesos de cualquier tipo. La mayoría de las veces están involucradas cinco personas: adicto, perseguidor, comodín, profesional y salvador. Algunos asumen varios roles a la vez y pueden ser menos. En el ajuste de cuentas lo que interesa es el placer que el personaje obtiene de la desproporción cometida.
El estilo de vida imperante es vivir a crédito y empeñar el futuro. El juego “Deudor” normalmente es entre parejas jóvenes que festejan las nuevas adquisiciones a crédito y no al saldarlas. En este juego existen dos posibilidades: si el acreedor se da por vencido, las personas disfrutan sin castigo, pero si el cobrador insiste, ellos gozarán la persecución y la adquisición.
El juego “Patéame”, es de personas desequilibradas, provocan hasta conseguir el maltrato para luego hacerse las víctimas y decir: “por qué tenía que sucederme a mí”. “Ahora te he cogido desgraciado”, es el jugador que está a la caza de “injusticias” a su persona, para descargar su furia. “Mira lo que me has obligado a hacer”, es un juego entre familiares, puede extenderse al área laboral cuando un superior, enmascarado como “democrático”, pide consejo a sus subalternos; si algo sale mal, habrá a quien culpabilizar.
¿Estás listo para identificar en cuáles estás jugando y tu posición?
Edición: Laura Espejo
Hay incongruencia entre la imagen y la idea que busca difundir, señalan
La Jornada
El empresario e inversor dejará la dirección de Berkshire Hathaway tras 60 años y propone a Greg Abel como sucesor
Efe
Se presume que el atentado la planeaba un grupo que difundía discursos de odio contra la comunidad LGBTTTI
Ap
El director ejecutivo de la escudería, Dan Towriss, dijo que hasta el momento no se ha fichado a ningún piloto
La Jornada