En las últimas semanas le he estado dando vueltas a cómo explicar qué significa identificarse como una persona no binaria. Me uno a la pregunta de lx autorx Dianna E. Anderson: ¿Cómo comprenderse a unx mismx de esa forma cuando todo en nuestra manera de concebir el mundo sigue operando bajo una lógica dicotómica?
Me parece que algunos saberes ancestrales lo tenían bastante más claro. Pienso en deidades como Tezcatlipoca, que encarnaba conceptos aparentemente antagónicos como la abundancia y la carencia, la alegría y la tristeza. No es que fuera uno y otro, encarnaba ambas potencias en todo momento. El concepto de Ometéotl va en una línea parecida; una potencia de lo antiguo y lo que se renueva, de lo que entendemos como femenino y masculino... sin ser específicamente esto o aquello lo es a su vez todo.
Mi mente -o más bien el corazón- se va a otros ejemplos: la palabra saudade en portugués, que es a la vez melancolía y añoranza pero hace en sí misma una palabra nueva. O el concepto japonés mono no aware, sentirse sobrepasado por la sublime belleza de algo que es efímero, como el florecer de los cerezos, y que en su cualidad de impermanencia produce una profunda tristeza. Conceptos de sentires invisibles e indivisibles... como un átomo.
Dicotomía en su raíz implica una separación, algo dividido en “esto” y “eso”; una comparación entre una cosa que “es” y otra que “no es”. Bien-mal, frío-calor, agua-fuego, noche-día, se vuelven antónimos, opuestos, contrarios. Pero si aplicamos una mirada más “atómica” al asunto, nos daríamos cuenta de que en su más pura esencia están compuestos de potencias indivisibles que se mueven dentro del mismo rango de emociones o conceptos. De hecho, la palabra átomo en su raíz nos habla de algo que no se puede separar o dividir.
Tal vez dicotómico y atómico podrían ser antónimos. Pero en lugar de caer de nuevo en ese pensamiento de esto vs aquello, prefiero inventarme una forma nueva de nombrar cosas:
Dicoatómico: La multiplicidad de potencias que en su esencia no se pueden dividir.
Aclaro antes de cerrar estas letras que mis intentos de resumir los conceptos ancestrales o lingüísticos que aquí se mencionaron son una muy burda síntesis. Así como mi intento por definir(me) en lo no binario es un trabajo en proceso, que me deja con más preguntas que respuestas. A veces quisiera poder decir que sólo soy la flor de un cerezo –o más bien de un flamboyán–.
Lee, de la autoría de Efjan: Julissa, en los márgenes de la vida
Edición: Emilio Gómez
Diseñan programa para jóvenes que deseen concluir sus estudios de primaria, secundaria y preparatoria
Ana Ramírez
Prevén que la tormenta se intensifique en una trayectoria paralela al litoral del Pacífico
La Jornada
El abandono de la localidad y el crecimiento del comercio informal, los primeros efectos de la falta de trabajo
Miguel Améndola
Empresarios quieren evitar el alto costo operativo de la limpieza de playas en un contexto de baja ocupación
Patricia Vázquez