Hoy hace 39 años, los ejemplares de La Jornada llegaron por primera vez a las manos de lectores que desde meses atrás esperaban su aparición. Casi cuatro décadas después, la comunión de ese día sigue viva y vigente.
En México han pasado desde entonces siete periodos presidenciales y el mundo se reconfiguró, para bien y para mal, de una manera que habría resultado impensable en 1984. El neoliberalismo, que por ese entonces avanzaba en forma arrasadora –y depredadora–, hoy hace agua por todos lados; el bloque del Este se derrumbó, las dictaduras militares latinoamericanas fueron remplazadas por gobiernos civiles y democracias formales, el modelo del desarrollo estabilizador se hundió y fue sustituido por la competencia salvaje; desaparecieron instituciones y surgieron otras nuevas, muchas causas sociales fueron derrotadas, en tanto que otras se fortalecieron, crecieron y lograron convertirse en consensos. De todo ello y de mucho más se dio cuenta en estas páginas.
Entre las cosas que no han cambiado destaca la fidelidad que este diario ha mantenido a sus principios y a la sociedad a la que se debe. En un entorno mediático dominado por los intereses corporativos y los grupos político-empresariales, es fácil caer de manera recurrente en el sensacionalismo, la distorsión de los hechos, la ofensa personal, el odio y la difamación.
Cierto es, Internet y las redes sociales han democratizado la información, pero también han magnificado el poder de la mentira, al trasladar de manera automática los contenidos desinformadores del papel y de las señales de la radio y la televisión a las pantallas digitales. En ese contexto, La Jornada se ha mantenido fiel a sus principios fundacionales, ha buscado en todo momento apegarse a la realidad de los hechos observados y a ejercer la crítica hacia todos los poderes –político, económico, corporativo, el de los organismos internacionales– sin convertirla en escándalo o en calumnia. Libertad de opinión y rigor en la información han sido una de sus divisas fundamentales.
Hoy, a 39 años del inicio de su circulación, este diario ratifica día a día la lealtad debida a sus lectores, mantiene abierto su espacio para que se expresen y sigue guiándose por su compromiso para con la sociedad, pero también para con la memoria de los muchos jornaleros que se adelantaron en el camino y que dejaron ejemplos de profesionalismo, honestidad, creatividad y entrega al oficio. Y así seguirá.
Edición: Ana Ordaz
El país sudamericano cuenta con una ley pionera en el contexto de América Latina
Afp
El monólogo es una adaptación del libro de Cristina Rivera Garza
Efe
La tragedia es considerada el peor desastre minero en dos décadas
La Jornada
La Premio Nobel de la Paz declaró que líderes opositores están comprometidos con una ''transición a la democracia''
Ap