CUANDO OCURRE UN cambio de régimen por la vía democrática mediante la manifestación de la voluntad popular a través del voto mayoritario, los derrotados en las urnas no son desplazados del poder de manera automática, ni en corto tiempo, pues varios de sus afines permanecen incrustados en las instituciones y obstaculizan las transformaciones pretendidas por los nuevos gobiernos.
La República Argentina vivió la feroz dictadura militar encabezada por el general Jorge Rafael Videla de 1976 a 1983 cuando fue derrotado en las urnas por el Presidente de la Unión Cívica Radical del Pueblo, Raúl Alfonsín, pero su gobierno enfrentó la dura resistencia de los poderes fácticos que operaban y se beneficiaron de la Junta de los milicos, la persistencia de la corrupción, la violencia y el abuso contra los derechos humanos.
En la etapa posterior a la dictadura continuaron las desapariciones en Argentina, pero ya no de los enemigos del régimen militar, sino en la modalidad de secuestro para obtener cuantiosos recursos a cambio de la liberación de las víctimas, lo cual no siempre ocurría y eran asesinadas.
En esos tiempos oscuros de restauración de la Argentina transcurre la película El Rapto, basada en la novela El Salto de Papá del escritor, periodista y docente Martín Sivak, que como él mismo dice “es un retrato con furia, con humor, con dolor, sobre mi papá, sobre mi familia”. El empresario, abogado, financista, Jorge Sivak, padre de Martín Sivak, padece junto con toda su familia la angustia, el desgaste económico que los llevó a la quiebra, por el secuestro de su hermano Osvaldo Sivak a cargo de ex militares y policías protegidos por funcionarios que siguieron infiltrados en el gobierno civil de Raúl Alfonsín. Osvaldo nunca fue liberado, lo asesinaron, lo cual quebró la resistencia de Jorge Sivak, quien abrumado además por las deudas, saltó al vacío en diciembre de 1990.
El proceso de cambio efectivo del poder es lento, complicado y doloroso cuando gobernaba una dictadura militar, y también cuando se trata de un sistema hegemónico, como ocurrió con el neoliberalismo en México, implantado e impuesto por los gobiernos del PRI y del PAN, desde Miguel de la Madrid 1982.1988, hasta Enrique Peña Nieto 2012-2018, quien concluyó el entramado legal e institucional del dominio de las élites empresariales nacionales y extranjeras, por encima de los intereses genuinos del Pueblo Soberano de México.
El gobierno de AMLO enfrenta la dura resistencia de infiltrados y desleales sumados a los poderes fácticos. Marcelo Ebrard, tras sus berrinches, prefirió negociar al interior de Morena cuando pudo construir desde MC una opción real, fuera de la derecha neoliberal del PRIANRD que cada día se hunde más y podrían perder los cotos de poder que conservan, si se da una votación masiva en 2024.
En lo local
EN QUINTANA ROO, AUNQUE MORENA gane las elecciones de 2024, la situación política podría cambiar. Si los guindas ganan por amplio margen, serán menos vulnerables a los chantajes de la mafia del Partido Verde que gobierna de facto en la entidad. También podrían sacudirse, “el mal necesario”, en el que se ha convertido la corrupción del gobierno PAN-PRD de Carlos Joaquín, que obtuvo la Embajada de México en Canadá en lugar de los procesos penales que debían derivarse de su nefasta gestión. Con el Tren Maya operando se acabará su blindaje circunstancial.
En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño Estado.
¡HASTA LA PRÓXIMA!
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