de

del

Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

Abrahan Collí Tun y Julián Dzul Nah

El tres de mayo es un importante día de festejo en los pueblos mayas. Se adornan las cruces custodias de entradas y caminos; las que resguardan la espiritualidad política y memorias de antiguas sublevaciones en la Península, y las que en las alturas de edificios en obra —privados o públicos, urbanos y rurales— protegen la fragilidad del ganarse la vida en la industria de la construcción.

Es un día que favorece las narrativas que fabulan sobre los orígenes de la abundancia, pero también sobre el azar y lo endeble del tener. Se recuerda, desde una particular forma de vida, que hay más seres de los que depende la subsistencia colectiva, generalmente invisibilizados. Algunos de tales son vientos; sus irrupciones y advertencias recuerdan pactos de otros tiempos, hechos entre humanos y otras agencias como montes, cuevas y aguas. Es un día que invita a mirar a aquellos que no suelen ser contemplados en el diario caminar, a ampliar el repertorio de agentes que posibilitan la existencia y que cosas sucedan a partir de colaboraciones e intercambios, frente a discursos que ficcionan sobre la soledad y autosuficiencia de los humanos.

En el marco de este día cabe destacar, a propósito de cuidadores y riesgos aparejados a desempeñarse en la cacería de subsistencia o en milpas en montes lejanos, la vulnerabilidad laboral de quienes trabajan en la industria de la construcción, históricamente soslayados. Discursos oficiales de distintos sectores —turísticos, por ejemplo— suelen retratar a los mayas que construyeron las monumentales estructuras prehispánicas, pero guardan silencio de las condiciones laborales de los mayas contemporáneos que han sido —y siguen siendo— la principal mano de obra que ha construido y labora en complejos hoteleros de consorcios internacionales, asentados además en territorio que históricamente pertenece al pueblo maya. 

Algo similar suele suceder cuando se presume obra pública en distintos niveles de gobierno. Se subrayan la erogación, persistencia y dividendos que se generarán por determinados proyectos de edificación o remodelación de espacios, algunas de evidente calado. Lo que no se antoja tan notable es cuánto tal o cual obra beneficiará a quienes se desempeñan en ellas como albañiles; acaso nada más allá del frágil ejercicio de un empleo temporal.

De acuerdo con las cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, hacia el último trimestre de 2023 la población ocupada en labores de albañilería, mampostería y tareas afines registró 49 mil 500 personas, de las cuales solamente 4 mil lo hacían en condiciones formales. De esto hay que considerar las condiciones de seguridad social en los que esta población se encuentra. Si bien la industria de la construcción ha generado empleos en la región, ante la implementación de megaproyectos estatales y de la industria privada, eso no se traduce siempre en bienestar para los trabajadores.

Frente a un panorama que hostil, rezadoras, hombres y mujeres albañiles, cazadores, y demás personas se dan el tiempo para celebrar en torno a las santas cruces en estos días, avivando la memoria y tensando el complejo entramado que muestra que aún las vulnerabilidades se comparten y viven en colectivo y reciprocidad. En esta coyuntura, los seres viento siguen asomando en diferentes formas: serpientes con alas, armadillos de oro, fuegos que aparecen a la vista y oídos de los humanos. Es como si sus irrupciones y voluntades urgieran a quienes corresponde, a confeccionar nuevos pactos de protección y mutualidad. Esto incluye a quienes tienen por deber el favorecimiento de condiciones laborales dignas, principalmente para todos aquellos agentes que con sus trabajos cotidianos sustentan distintas formas de existencia. 

Siga nuestras investigaciones en: ORGA UNAM, Facebook, Twitter e Instagram

 

Lea, de la misma columna: El derecho al desarrollo

 

Edición: Fernando Sierra


Lo más reciente

Rusia y Ucrania intercambian 95 prisioneros de guerra

El gobierno ruso aseguró que los militares liberados serán trasladados a Moscú para su tratamiento y rehabilitación

Efe

Rusia y Ucrania intercambian 95 prisioneros de guerra

El impacto ambiental de un Dios

Poseidón, la Profepa y la política ambiental mexicana: en el ojo del huracán

Rafael Robles de Benito

El impacto ambiental de un Dios

''Mejor cerdo que fascista''

Más surrealistas que una película animada son los dictadores de hoy

Pablo A. Cicero Alonzo

''Mejor cerdo que fascista''

Layda Sansores anuncia que continúan las obras por el Tren Ligero en Campeche

La gobernadora compartió que el Tribunal suspendió la cancelación de la obra

Jairo Magaña

Layda Sansores anuncia que continúan las obras por el Tren Ligero en Campeche