de

del

Bicho ladrón

Se robó la noticia de que miles de mujeres lograron unirse para emitir comunicados al mundo
Foto: María Briceño

-Usted disculpe, señorita, ¿Dónde puedo levantar una denuncia?

-Señora, ¿No ve que estamos en contingencia? ¿Es prioritario? El esfuerzo del gobierno es enfrentar la pandemia.

-Precisamente, la denuncia es contra el bicho, culpable de robarnos el alma en este xux, enredo que hemos padecido en los últimos meses.

-¿Llama usted ladrón al bicho?

-¡Sí! Nos robó las ocho columnas, diluyó la memoria, silenció el clamor, estrujó la esperanza, y en muchos casos, nos encerró con el motivo de nuestro reclamo. Cuántas más habrán fallecidos y sus muertes silenciadas como noticia de poca importancia.

“Nos queremos vivas, libres y sin miedo. Ni una menos”, fue una de las pancartas con las que decenas de miles de mujeres de todo el país se manifestaron en la Ciudad de México el 8 de marzo de este 2020, para exigir igualdad y el fin de la violencia feminicida que cada día cobra la vida de al menos 10 mujeres.

En diversas ciudades del país y del mundo, las mujeres salieron a las calles a gritar preñadas de dolor e impotencia:

“Ni golpes que duelan, ni palabras que hieran”.

“No quiero que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas”.

“Disculpen la molestia, pero ¡Queremos vivir sin miedo” #8M

“Tu me mataste, yo no me suicidé”.

“Qué ningún hombre violento goce de impunidad”, exigía en su pancarta Carmen, victima de un ataque con ácido a manos de su ex pareja.

¡Ayyyyyy! ¿Dónde quedaron todas esas voces? ¿Dónde ese dolor? ¿Dónde están esas que mujeres que a principio de marzo lograron armarse del valor suficiente para gritar: ¡Basta! y, a partir del fin del mismo mes, comparten el espacio, la cama y el encierro, con el provocador de su grito, ahora, con el agravante de haber sido expuesto públicamente.

¿Seguirán siendo 10 las víctimas de la violencia o se han multiplicado por esta sobrevivencia de más del centenar de días de encierro, desinformación, ley seca, desesperación y hartazgo? ¿Saldrán sus muertes incluidas en los números fríos del conteo diario de defunciones a causa del bicho o como parte del reporte del descenso de los feminicidios?

¿Y qué hay, con los hombres que padecen violencia en manos de sus mujeres, de sus hijos y por vergüenza, el silencio lo propician ellos mismos?

El bicho se robó la noticia de que miles de mujeres lograron unirse para emitir comunicados al mundo. Se robó la posibilidad de informar sobre los meses de planificación, organización, de luchas de poder y aprendizajes en el proceso de comunicación; la de vencer el rencor personal en favor de la búsqueda del bien común, para que zasss, después de un par de días de marquesina... nos salen con: “El reclamo ha sido cancelado, perdone las molestias”.

El bicho se ha robado infinidad de vidas, negocios, sueños, cosas; la libertad de movernos, viajar, planear, de abrazarnos. Pero no ha podido ni podrá quitarnos la capacidad de reír y reflexionar sobre la realidad y la nube de bichitis aguda con la que nos entretienen; de elegir la actitud para enfrentar el día a día; de expresarnos y amar.

Jamás podrá robarnos la esperanza de que todo esto pasará, y de qué seguiremos en la lucha. Porque como se dijo el 8 de marzo: “Nos matan, pero ni así nos callan”. #8M

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