Opinión
La Jornada Maya
15/11/2024 | Mérida, Yucatán
Esta semana se realizó el taller de periodismo con perspectiva de género y derechos humanos “Narrativas de igualdad”, impartido por Matilda Ro y Katia Rejón. La organización fue un esfuerzo conjunto de la Secretaría de las Mujeres del Estado de Yucatán, el Instituto Nacional de las Mujeres —que en breve alcanzará el rango de Secretaría— y La Jornada Maya.
El taller se dividió en cuatro módulos, y tuvo una duración de ocho horas. Asistieron, principalmente, personas relacionadas con el oficio del periodismo, desde estudiantes de Ciencias de la Comunicación a reporteras y reporteros con amplia experiencia. También se inscribieron profesionales de distintas áreas. como Derecho, Ciencias Políticas y Antropología.
Los temas que se impartieron fueron El género en palabras: Conceptos clave en el periodismo con perspectiva de género; Narrativas sensibles y responsables: Cómo cubrir historias de violencia de género sin revictimizar; Una agenda propia: Historias y noticias con mujeres y disidencias protagonistas más allá de la violencia, y Tejiendo realidades: Género y Diversidad; la mirada interseccional de la perspectiva de género.
Con este temario, las talleristas, de reconocida trayectoria como periodistas y activistas, brindaron a las personas que tomaron el curso una útil, necesaria y eficaz caja de herramientas para evitar que las palabras continúen convirtiéndose en semillas de odio. Precisamente, entre los temas que se analizaron fue la responsabilidad de los medios de comunicación en la construcción de una mejor sociedad.
Las palabras pueden convertirse en armas —que matan, excluyen, insultan, engañan…—, fomentando prejuicios y estereotipos; dándole oxígeno a conductas criminales. Pero también las palabras pueden ser cimiento, piedra de toque, escudo y bálsamo. Matilda Ro y Katia Rejón mostraron ejemplos contundentes de esta contrastante dualidad.
El taller “Narrativas de igualdad” coincidió con un contexto internacional en el que todos los avances relacionados con la perspectiva de género y la igualdad están siendo objeto de una furiosa embestida por parte del sector conservador de Estados Unidos que recientemente acaba de recuperar el poder político.
Desde la soberbia de la victoria han desempolvado un glosario que incluye términos como purgas, deportaciones masivas e eliminación de derechos, una retórica vil y aborrecible de grupos racistas que ahora se sienten envalentonados para difundir el odio y avivar las llamas del miedo.
Esta ofensiva retrógrada amenaza con traspasar fronteras y replicarse en otras latitudes. En este escenario ningún esfuerzo por contener esta riada de odio es menor, y el taller organizado por la Secretaría de las Mujeres del Estado de Yucatán, el Instituto Nacional de las Mujeres y La Jornada Maya es un dique que requiere ser replicado.
El caso específico de las narrativas de igualdad va más allá de la sintaxis y la gramática: Es la imperiosa necesidad de blindar las palabras para evitar que éstas se conviertan en balas en el discurso de odio de los que añoran la Edad Media. El riesgo es real, y así se lee en los titulares de los medios de comunicación, convertidos en furiosos ecos de quienes fomenta el odio y la discriminación.
Hoy más que nunca es necesario desbrozar esa malayerba y sembrar palabras que construyan y den esperanza. En especial en nuestro país, donde además de tener en la frontera un discurso de odio al acecho, la violencia anida en su interior: un país donde una fiscalía estatal —la de Qurétaro— acusó de homicidio a una chica de 14 años que fue violada y tuvo un aborto.
Edición: Mirna Abreu